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Poesía náhuatl

Chamán Solutions

22 ago 2020 3 min de lectura1.428 lecturas

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Los pueblos aztecas florecieron en Centroamérica alrededor del siglo XIV de nuestra era. Sus antiguas tradiciones, heredadas directamente de los toltecas les permitieron un gran desarrollo arquitectónico, científico, religioso, político y también artístico.

          Escritos en lengua náhuatl, sus poesías siguen llamando la atención y despertando sutiles sentimientos en aquellos que los leen con los ojos del corazón.

          Como expresa Andrea Imaginario en su artículo “Poesía náhuatl: características, autores y poemas más representativos”, la poesía náhuatl, percibida como inspiración divina, constituía una fuente de conocimiento y de memoria ancestral. Por medio de ella, se legaba a las generaciones el conocimiento. En ese sentido, se cree que quienes escribían poesía no se consideraban solo poetas, sino filósofos.

          En este artículo les compartimos tres poemas aztecas que tal vez, por rozar lo atemporal, aún hoy a nosotros nos ayuden a evocar las profundas memorias humanas y, como aquellos poetas, ponernos nuevamente en contacto con lo que se esconde detrás de las múltiples formas de la vida.

Tochihuitzin Coyolchiuhqui "El hacedor... - PIA _ Cantos Floridos ...
Representación del poeta Tochihuitzin Coyolchiuhqui


Sólo vinimos a soñar

Así lo dejó dicho Tochihuitzin,
así lo dejó dicho Coyolchiuhqui[1]:
De pronto salimos del sueño,
sólo vinimos a soñar,
no es cierto, no es cierto
que vinimos a vivir sobre la tierra.
Como yerba en primavera
es nuestro ser.
Nuestro corazón hace nacer,
germinan flores de nuestra carne.
Algunas abren sus corolas,
luego se secan.
Así lo dejó dicho Tochihuitzin.

Tochihuitzin Coyolchiuhqui

Poesía náhuatl
Nezahualcóyotl, el emperador poeta


Recuerdo que dejo

¿Con qué he de irme?
¿Nada dejaré en pos de mi sobre la tierra?
¿Cómo ha de actuar mi corazón?
¿Acaso en vano venimos a vivir,
a brotar sobre la tierra?
Dejemos al menos flores
Dejemos al menos cantos.

Nezahualcóyotl

Poesía náhuatl
Representación de un poeta azteca

Enigma de vivir

No es verdad que vivimos,
no es verdad que duramos
en la tierra.

¡Yo tengo que dejar las bellas flores,
tengo que ir en busca del sitio del misterio!

Pero por breve tiempo,
hagamos nuestros los hermosos cantos.

Anónimo


[1] Tochihuitzin Coyolchiuhqui (finales del siglo XV – s. XVI) fue un sacerdote y gobernante de Teotlatzinco, poeta en lengua náhuatl e hijo de Itzcóatl.

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