Esto es tener un corazón:
llorar lágrimas de ojos ajenos;
ver la belleza
y conocerla en sí mismo;
sentir los remolinos del amor
y la paz de la compasión;
conocer el pesar y aprender el perdón;
superar el tiempo y doblar el espacio;
extender una mano,
palma abierta y con fe,
y mantener la mano extendida
aun cuando tus dedos se rompan.
No preocuparse con quien compartes la copa
pero tratar y mantener limpia el agua;
cuidarse del placer y del dolor,
saber que están juntos, enlazados;
elegir la vida a pesar de sus fardos.
No desviar la mirada de la hoja que cae
aunque sepas que no puedes detenerla;
cocinar una cena para una mesa vacia
y confiar que aquellos con hambre vendrán;
ofrecer tu propia carne ante la falta de comida.
Cultivar sin fin
un camino hacia el hilo dorado,
una ofrenda a aquello que late
Eso es tener un corazón.
Elias Valentin Rodrigues
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