Personajes de la Filosofía: La Escuela Platónica de Cambridge

El Christ’s College de la Universidad de Cambridge albergó durante el siglo XVII un grupo de filósofos platónicos de cierta importancia. Para los miembros de la escuela de Cambridge, la Religión y la Razón estaban en armonía y la realidad no estaba formada de sensación, sino de “formas inteligibles” que existen tras la percepción. Tenían una concepción mística de la razón, pues creían que era “la llama de Dios”—un eco de lo divino en el alma humana y la impronta de dios en los hombres. Algunos de sus más importantes representantes son:

Henry More 

(1614 – 1687)

Henry More, después de pasar por un periodo escéptico, desarrolló gran admiración por las obras platónicas y, especialmente por el neoplatonismo. Todo ello le llevó a una mística filosófica por la que destacó en la Escuela de Cambridge.

Henry describió una “cuarta dimensión” para hablar del mundo espiritual. Incluso aplicó una palabra para indicar la medida de algo en esta dimensión: spissitude (densidad en latín).

Se describió a sí mismo como obsequiado por el don de un temperamento optimista y conocido por los demás por su humildad, caridad y piedad.

Henry More escribió muchas obras como: Manual of Ethics, Manual of Metaphysics y Divine Dialogues, su obra más influyente.

Ralph Cudworth

(1617 – 1688)

Uno de los más destacados exponentes de la escuela del platonismo de Cambridge. El objetivo principal de la filosofía de Cudworth es demostrar la validez de la espiritualidad, lo que lo llevó a confrontarse con el entonces materialismo de Thomas Hobbes. Su principal y única obra filosófica publicada en vida fue su The True Intellectual System of the Universe de la cual, solo la primera parte fue acabada.

Benjamin Whichcote

(1609 – 1683)

El primero de los líderes y del movimiento. Fue también pastor y académico, pero no publicó obra alguna durante su vida, apareciendo después una colección de sus ensayos con el título de Moral and Religious Aphorisms.

Frases suyas son:

“La Conciencia sin juicio es superstición”

“Nadie puede dañar a un hombre tanto como él mismo”

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