En mi solitario viaje, me elevo al infinito. Renacen los hermosos polluelos, libres de cruel destino. Dejo atrás la cadena que me ató por tantos años. A ti clamo, voz sagrada, que me sacaste de aquel garfio horrendo. Las seguras alas tiendo, subo al infinito, dejando atrás lo que otros ven de lejos.



