El neoplatonismo, surgido en el siglo III en Alejandría, mantuvo viva la herencia platónica durante la Edad Media y el Renacimiento europeo. Con influencias de diversas corrientes, como la Academia platónica y el cristianismo, buscó la elevación espiritual. A pesar de su declive, sus enseñanzas resurgieron en el Renacimiento, sembrando sabiduría atemporal.



