SIDDHARTHA

Siddhartha, el hijo de un reconocido brahmán (sacerdotes de la India), luego de años de instrucción en las tradiciones religiosas, sigue sin poder satisfacer las inquietudes interiores sobre el ¿qué?, el ¿por qué?, el ¿para qué?, y el hacia dónde de la vida. Impulsado por el deseo genuino de reencontrarse con la verdad, abandona su hogar, y junto con su amigo Govinda emprenden un viaje.

En esta travesía, un grupo de ascetas que vivían en las montañas alejados de las ciudades, es la primera compañía que encuentran. Con el paso del tiempo, las largas meditaciones y las estrictas austeridades, tampoco dieron respuesta a Siddhartha. Ahora transitarían por lo desconocido para encontrarse con Gautama, el Buda del que se decía que precisamente había conseguido esta seguridad, esta armonía, esta plenitud en la vida.

Impresionados por la presencia de este especial ser humano, por la serenidad que de su persona desprendía y la rectitud de sus actos, palabras y pensamientos, Govinda decide unirse al Shanga, grupo que estudiaba directamente con Buda, mientras que nuestro personaje, convencido de que las doctrinas son un medio y no un fin hacia la armonía ultima, decide continuar su viaje, ahora de manera solitaria.

El camino lo lleva nuevamente a la ciudad, donde aprende los secretos del amor de una bella cortesana, Kamala. También se codea con Kamaswami, el más rico de los comerciantes de la ciudad, dedicando veinte años de su vida a la satisfacción de los placeres del cuerpo, complementando el ascetismo extremo experimentado con los samanas, al punto de olvidar la causa primera que lo motivó a emprender el viaje.

Pasado este tiempo abandona la ciudad, a su amante y a un hijo que estaba en su seno sin él saberlo. Se une al sabio barquero Vasudeva, de quien aprende el arte de escuchar al río que diariamente ayudaban a cruzar a los viajeros. Con el tiempo se reencuentra con Govinda, con Kamala y con su hijo, que finalmente lo abandona como él a su padre al comenzar la historia.

Con gran dolor, Siddhartha mira al río, y éste le recuerda imágenes de su vida; comienza a escuchar voces de alegría, de dolor y de la suma de todos los sonidos, oye la perfección. Nuestro profundo buscador entiende en ese momento el sentido de la corriente de la vida. Siddhartha, quien a lo largo de la historia aprende a “pensar”, a “ayunar” y a “esperar”, sin olvidar que su objetivo era la sabiduría, pasa la última estancia de su vida aprendiendo del río, de quien oye el sonido de la armonía y experimenta la unidad de todo lo que existe.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s