En el antiguo Egipto, era la Diosa que representaba un conjunto de ciencias, desde la Escritura, la Matemática, la Astronomía, y también, de la Arquitectura egipcia. La mitología la presenta como esposa-hermana-hija del Dios Toth, y podemos afirmar que es la contraparte femenina de esta deidad. Sesha, Sesheta, Safek Aubi, eran algunos de los nombres por los que fue conocida en distintos períodos. Si bien no hay una data exacta sobre el origen de su culto en el panteón de los dioses egipcios, ya había referencias a ella en los tiempos de la Dinastía I (alrededor del año 3000 a.C.).

Con sus conocimientos Seshat guiaba la ceremonia del tensado de la cuerda; ceremonia especial egipcia que se desarrollaba al comenzar a construir templos, pues desde esta forma ritual se delimitada y consagraba el espacio sagrado donde se erigiría la construcción. Este acto involucraba conocimientos no solo matemáticos, sino que también astronómicos, dado que la orientación de las construcciones sagradas debía seguir un orden determinado respecto de las constelaciones.
Muchas de las escenas donde la diosa estaba representada, eran acompañadas de textos descriptivos, con claras referencias astronómicas, sobre todo del Sol y otras estrellas como Sirio, que a veces se asocia directamente a la figura de Seshat. En este sentido puede ser comparada con Urania, la musa griega de la Astronomía.

Ella no proyectaba sobre un papiro o una tablilla de madera recubierta de cera, sino que trazaba directamente sobre la tierra. La estabilidad de las construcciones dependía, literalmente de Seshat. No se le dedicó ningún templo, porque se hallaba presente en todos los santuarios: Seshat era los cimientos de los mismos. Ella otorgaba el sentido místico profundo de la construcción dando al espacio un carácter sagrado.
En otro de sus aspectos Seshat era la Señora de la Historia, la cuidadora de los archivos donde se recopilaban los acontecimientos más relevantes de cada reinado. En algunas representaciones se puede ver a la diosa junto a Toth, llevando registro de las acciones del Faraón, y gracias a ello, todo lo pasado quedaba correctamente ordenado en la historia, de este modo, el caos no retornaría. De igual modo la Diosa apoyaba al gobernante en las iniciaciones y en las festividades. Es en los textos de las Pirámides donde se pueden hallar referencias a su presencia y actividades. En otro de sus aspectos, como Señora de los Archivos y Bibliotecas, además, Seshat sería responsable de recopilar, preparar y almacenar los escritos que se refirieran a asuntos religiosos, históricos y del ámbito de la realeza.

El jeroglífico que representa a la diosa está conformado por una estrella que algunos autores asocian a una roseta de probable origen sumerio, que representaría el poder u orden divino. Sobre ella hay un arco o cartucho, que podría significar la protección del espacio donde la diosa va a trabajar. En unas pocas ocasiones se puede ver sobre ese arco dos plumas.

Otras interpretaciones, nos indican que este emblema podría también hacer referencia a algún tipo de elemento de medición que fuera utilizado por Seshat o, tal vez, serían los cuernos de la diosa vaca Hathor vueltos hacia la tierra.
En algunas de las representaciones, podemos verla vestida con una piel de leopardo, lo que podría indicar que, en alguna representación arcaica, Seshat podría haber tenido la forma de este animal.

Curiosamente los sacerdotes que se ocupaban de los ritos funerarios también vestían pieles de leopardo, por tanto, se podría pensar que Seshat participaba de estos ritos, asociándola a la diosa Neftis en su papel funerario de cuidado del difunto. Las funciones de Seshat se ampliaban y, del mismo modo que cuidaría del cuerpo del difunto, preservaría los eventos que conformaban su historia, anotándolos y dejándolos registrados por escrito.
Su presencia se fue perdiendo en el tiempo, y se la asimilo a otras diosas egipcias más trascendentes, como Isis o Neftis, pero es indudable que durante miles de años su figura fue relevante como lo acreditan sus relieves en los Templos. Una vez más podemos certificar que la cultura egipcia llevó lo sagrado, solemne y religioso a todos los ámbitos de la vida, como en este caso, la arquitectura, y fue Seshat la que impregno con sus ceremonias y su trabajo, ese sentido místico.
Graciela Acea
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