“La que salva al naufrago, la que vuelve fuerte al atado cuando desfallece. La que suelta a la embarazada en el momento justo, a la que su padre crea diariamente a lo largo del año”. (Marin, 2000)
Nos encontramos en Tebas, la ciudad de Amón, cuyo verdadero nombre era Ipet Sout, proveniente de la expresión egipcia “Ta opet”: La grande que engendró a los dioses (Schwarz, 2005). Allí se encuentran los templos de Amón, Khonsu y Mut.

En la tríada tebana reconocemos el aspecto femenino Mut, la madre de los dioses y del mundo, relacionada además con la diosa Sekhmet, la diosa leona combativa y sanadora, que representa los dos aspectos fundamentales de la feminidad de Mut. Esta Diosa surge de las Aguas Primordiales y trae a la vida los misterios de la dimensión visible, que junto a Amón garantizan el mantenimiento del orden cósmico y su proyección en la tierra (Schwarz, 2005).
Desde la dinastía XVIII del Imperio Nuevo adquiere importancia su culto, sustituyendo en Tebas a la diosa Amonet como esposa de Amón. Amonet la diosa del Misterio, hace referencia a lo oculto, como diosa protectora y primordial, personifica el viento del norte, que trae la vida. Se la representó como serpiente, o mujer con cabeza de serpiente, tocada con la corona roja del Bajo Egipto en Tebas y bajo la apariencia de una mujer con cabeza de rana en Hermópolis, que junto con Amón y las otras tres parejas creadoras generan todo lo manifestado (Desroches, 1999).

Su culto se desarrolló en el Imperio Medio, pero puede ser que Mut haya tomado fuerza como una diosa que posee los atributos del alto y bajo Egipto después de la unificación de las dos tierras y se haya desarrollado con fuerza durante el Imperio Nuevo. Los hijos de Mut fueron Khonsu dios lunar y Montu dios de la guerra. Su principal centro de culto se encontraba en Karnak, junto al templo de Amón, pero también en otros lugares.
Mut aparece representada con la corona doble del alto y el bajo Egipto, un tocado de buitre, cetro de papiro y el Ankh. Como diosa del Cielo se manifiesta en forma de buitre con el nudo mágico en sus garras y también como una vaca, con Amón y como ser andrógeno.

Aparece en algunos textos como diosa primordial, emergente del Nun (Aguas Primordiales), como gran diosa madre, según hace referencia la siguiente cita extraída de la capilla de Adjamani: “la fuerte de arco, la que estuvo con Nun, la primordial, la madre que pario su propio parto, la diosa fuerte” (Marin, 2000).
Mut, como la diosa Amonet, tiene una doble manifestación padre-madre por eso es que aparece también como ser andrógeno. Se la relaciona también con la diosa Neit, la grande, la madre divina, la Vaca que parió a Ra, la madre y el padre en el origen, la serpiente, la que midió la tierra, entre otras. Con su aspecto de madre primordial se asocia como dispensadora del parto, la que da viento, la que genera la vida.
Mut aparece como la diosa madre primordial que se manifiesta en diferentes aspectos donde se ve identificada con diferentes diosas. En la mayoría de las ocasiones se la ve vinculada a través de diferentes aspectos con la diosa Hathor pero también se la representa como leona en donde se convertirá en Sekhmet para volver a equilibrar todo lo que ponga en peligro la estabilidad del orden creado (Sevilla Cueva, 1998).
El aspecto femenino como figura materna, ha estado presente desde la antigüedad. La gran madre, la diosa primordial, la madre de los dioses y del mundo, encontramos en ella los aspectos creadores y protectores que la relacionan con las demás diosas generadoras de vida del panteón egipcio.
Jordania Santos
Bibliografía
Desroches, C. N. (1999). La mujer en tiempos de faraones. España: Complutense.
Marin, A. H. (2000). Las inscripciones de Mut en el templo de Debod. . Boletín de la Asociación Española de Egiptología, (10), 179.
Schwarz, F. (2005). Egipto Revelado. Argentina: Kier.
Sevilla Cueva, C. (1998). El principio femenino de la realeza egipcia: Las divinas adoratrices de Amon. Sevilla.