Noruega, Langfonne, a unos 390 kilómetros de Oslo. Reidar Marstein, está de excursión cerca de un depósito de hielo en la ladera de una montaña. Divisa un objeto que le pareció un zapato. Más cerca, observa que, efectivamente, es un zapato de cuero que parece muy, muy viejo y muy antiguo.
Le pareció tan antiguo, que avisó a las autoridades quienes se hicieron cargo del hallazgo. El arqueólogo Lars Pilo estudió el objeto y quedó sorprendido cuando comprobó que la pieza databa nada menos que de la Edad del Bronce (hace unos 3.300 años).

Acababa de hacer en Noruega un descubrimiento sensacional: 68 flechas, algunas unidas aún a su asta, además de otros objetos como zapatos, textiles y huesos de reno, algunos del Neolítico.
Los bancos de hielo son depósitos fijos de nieve y hielo, y su estudio está proporcionando hallazgos arqueológicos de gran trascendencia sobre todo por el deshielo que está produciendo el calentamiento global en la actualidad.
El movimiento de las placas de hielo, el deshielo y otros procesos naturales han posibilitado el descubrimiento de todos estos artefactos, que proporcionan valiosa información sobre prácticas de caza antiguas y sobre la extensión del hielo en distintos momentos de la historia.
Posteriores expediciones arqueológicas a Langfonne, entre los años 2014 y 2016, sacaron a la luz huesos de animales, sobre todo renos, por lo que se cree que este lugar fue usado por los cazadores durante milenios.
El descubrimiento, sin embargo, constituye una cifra récord entre piezas fragmentarias y completas, ya que hasta la fecha en ningún yacimiento congelado se había encontrado tanta cantidad de objetos. La datación por radiocarbono establece un amplio abanico temporal para ellos, puesto que se han fechado entre el Neolítico (hacia 4100 a.C.) y la Edad Media (la fecha más reciente es 1300).
Equipo de RevistAcrópolis