Radiaciones electromagnéticas y salud (II): Redes móviles 5G

En el artículo anterior se hizo una introducción a un tema de gran importancia para la salud: las radiaciones electromagnéticas. Continuando con el mismo, quisiéramos recordar tres de los siete Principios del Kybalion muy relacionados con el tema:

  • Principio de Vibración.
  • Principio de Polaridad.
  • Principio de Ritmo.

En el vasto universo, cada entidad, desde una diminuta partícula subatómica hasta un imponente conjunto de galaxias, experimenta una vibración única. En otras palabras, todo posee su propia música, su color y su resonancia característica. La polaridad, a su vez, actúa como el medio que posibilita la expresión de la vida, aunque esta expresión debe estar regida por un ritmo justo y armonioso.

Los distintos aspectos del ser humano, que abarcan el plano físico, energético, emocional y mental, también siguen este principio vibracional, resonando cada uno en su propia escala y con su ritmo individual. En el contexto del cuerpo físico, la medicina ha redescubierto que cada átomo o molécula posee su propia frecuencia distintiva. La armoniosa combinación de estas frecuencias confiere a cada célula y tejido del cuerpo una resonancia y ritmo únicos, según lo establecido en la Medicina Cuántica. Cuando un tejido goza de buena salud, vibra en una resonancia armónica específica; sin embargo, cualquier alteración en esta resonancia es indicativa de la presencia de enfermedad.

Es que nuestro cuerpo es como una gran orquesta en la que cada instrumento (cada tejido, célula, órgano) debe dar la nota y el ritmo justo para que la melodía suene bien, o sea que estemos sanos.

Nuestros cuerpos deben vibrar en armonía con toda la naturaleza para poder hablar de salud. Pero en los últimos 100 años, fuimos alterando este equilibrio progresivamente, al incorporar, sin ningún control ni conocimiento, una cantidad de radiaciones extrañas a la naturaleza.

Un agroquímico, es un conjunto de una o varias moléculas en las que cada una tiene su propia vibración, su propio color, y que es introducido en nuestro organismo con los alimentos, lo que es equivalente a incorporar un “nuevo músico a nuestra orquesta, que no conoce la melodía ni la partitura”.

Por eso en los últimos 40 años asistimos al aumento descontrolado de enfermedades que antes eran rarísimas. Recordando a Paracelso: “Nada es veneno, todo es veneno, tan solo depende de la dosis”.

Tocando el tema de las nuevas tecnologías 5G, muy esperadas por algunos, y rechazadas por otros, es en realidad un salto enorme en cuanto a las posibilidades de comunicación y de conexión de equipos a una red que funciona a muy alta velocidad y casi sin latencias.

Un agroquímico, es un conjunto de una o varias moléculas en las que cada una tiene su propia vibración, su propio color, y que es introducido en nuestro organismo con los alimentos, lo que es equivalente a incorporar un “nuevo músico a nuestra orquesta, que no conoce la melodía ni la partitura”.

Por eso en los últimos 40 años asistimos al aumento descontrolado de enfermedades que antes eran rarísimas. Recordando a Paracelso: “Nada es veneno, todo es veneno, tan solo depende de la dosis”.

Tocando el tema de las nuevas tecnologías 5G, muy esperadas por algunos, y rechazadas por otros, es en realidad un salto enorme en cuanto a las posibilidades de comunicación y de conexión de equipos a una red que funciona a muy alta velocidad y casi sin latencias.

Pero la red 5G, al ampliar significativamente la banda de transmisión, reduce su alcance, por lo que requiere multiplicar el número de antenas. La red 5G amplifica o expande las frecuencias de transmisión, o sea que se somete a todo lo que está inmerso en su campo a nuevos niveles de ondas electromagnéticas, durante las 24 hs., ya que nunca deja de trasmitir.

Desconocemos los efectos que esto pueda traer con el correr del tiempo, ya que como dijimos antes, cada átomo, molécula, célula o tejido de nuestro organismo vibra a una frecuencia determinada, y desde la implementación del 1G hasta el 5G, estamos induciendo resonancias no naturales cuyos efectos todavía no fueron suficientemente estudiados.

Pero al igual que los niños, la humanidad desea jugar con sus nuevos y sorprendentes equipos-juguetes, para poder controlar los electrodomésticos a distancia, bajar una película en 1 segundo, controlar un vehículo autónomo, sin haber realizado las pruebas suficientes de los efectos a largo plazo del aumento de las radiaciones.

La Resonancia Schumann[1] que durante miles de años se mantuvo en 7,8 Hz (Hertz), y que estaba en concordancia con las ondas cerebrales 7,8 c/seg. ha aumentado en la última década a 12 Hz., producto en parte de la masiva utilización de las redes de comunicación y algún otro efecto natural.

Este estrés electro magnético es causa en el ser humano de sensación de fatiga, insomnio, episodios de confusión, pérdida de memoria (atribuidos en muchos casos al Alzheimer), depresión, ansiedad, trastornos endócrinos, suicidios, en muchos otros etc.

En los últimos 40 años hemos disminuido las horas de sueño, hemos aumentado la frecuencia de las ondas cerebrales, hemos modificado la resonancia Schumann. También la NASA ha comprobado que los astronautas al salir al espacio alteran su salud, debido a las altas frecuencias magnéticas a que son sometidos más allá de la atmosfera.

Por todo lo antes dicho, la historia de la humanidad está llena de ejemplos de consecuencias inesperadas al “jugar” con fuerzas de las que no conocemos sus efectos a largo plazo.

Estos avances no se van a detener porque la mayoría de los seres humanos están ansiosos por tener las nuevas posibilidades de comunicación por lo que nos vamos a ver cada vez sumergidos en un océano de radiaciones que modificaran nuestras vidas. Por lo que, en el artículo anterior dejamos algunas recomendaciones para paliar en parte lo que se avecina.

También la historia nos muestra que, cuando los hombres nos excedemos en contra de la naturaleza, ésta, como un ser vivo que es, reacciona para corregir los desvíos hasta alcanzar el nuevo equilibrio.

Dr. Gustavo Porras
Centro Médico SERAPHIS Argentina


[1] La Resonancia Schumann es un fenómeno electromagnético natural en la atmósfera terrestre, un conjunto de picos en la banda de ELF (‘frecuencia extremadamente baja’) del espectro electromagnético de la Tierra. Este fenómeno se llama así en honor de Winfried Otto Schumann (1888-1974), que predijo matemáticamente su existencia en 1952, a pesar de ser observada por primera vez por Nikola Tesla. La frecuencia fundamental de la Resonancia Schumann es de aproximadamente 7.83 hertzios, pero en la actualidad este valor se vio en aumento.

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