No desvelamos nada nuevo al decir que fue uno de los más conocidos filósofos clásicos.
Como sabemos, era natural de Estagira (384 a. C. – 322 a. C) en Macedonia e hijo de uno de los médicos del rey Amintas III de Macedonia. Su sucesor Filipo, le puso al frente de la educación de su hijo Alejandro, pidiéndole que fuera a Pella, la capital macedónica, desde Atenas, donde entonces residía el filósofo.

También es universalmente conocido que fue discípulo de Platón durante unos veinte años llegando a la Academia con apenas 17. Al parecer, Platón le llamaba «el lector» debido a su gran afición por la lectura en lugar de formarse oralmente mediante el diálogo, como era costumbre en la Academia.
Fue un gran aficionado a las ciencias naturales, desarrollando un gran número de categorías lógicas para ordenar los seres. Recopilaba datos sistemáticamente tratando después de descubrir patrones comunes a grupos enteros de animales e inferir posibles explicaciones causales a partir de estos. Los comienzos de la zoología deben buscarse concretamente en los estudios sobre la generación y la anatomía de los animales en la obra aristotélica.
Aristóteles trató de explicar cómo las características hereditarias de los padres causan la formación y el desarrollo de un embrión. Explica el desarrollo del embrión basado en parte en observaciones de huevos de gallina. Respecto al asiento del alma humana en el embrión, pensaba que primero el alma vegetativa ingresa al feto, luego el alma animal, y finalmente el alma humana. (Clasificación de los distintos tipos de almas que encontramos en Platón)
Con 41 años, se dirigió a Mieza, donde, en un templo dedicado a las ninfas, se encargó de la educación de Alejandro y algunos de sus amigos de la infancia, como Ptolomeo quien, ya adulto, fue uno de los generales del conquistador de Asia y quien inició la dinastía ptolemaica en Egipto
Ocho años después, en el 336 a.C., vuelve a Atenas donde adquiere unos terrenos cerca del templo de Apolo Licio y funda su propia escuela, llamada el Liceo. Esta constaba de jardines, paseos, biblioteca y otras habitaciones. Dicen que Aristóteles gustaba de dialogar con sus discípulos paseando por estos jardines, por lo que fueron llamados “peripatéticos (peripatêín significa pasear).
Tras la muerte de Alejandro, la situación política en Atenas se volvió insostenible, peligrosa, y violenta para aquellos que eran considerador como «amigos de Macedonia». Aristóteles fue acusado de impiedad y, comenzando a temer por su muerte, dijo que no quería dar lugar a que los atenienses atentaran una segunda vez contra la Filosofía (refiriéndose a la muerte de Sócrates). Por lo que, en cuanto pudo, se trasladó a Calcis, donde finalmente murió en el año 322 a.C.
En el testamento de Aristóteles se habla de la infraestructura del Liceo y de su biblioteca que, al parecer contaba con más de 157 títulos de Aristóteles y 225 de Teofrasto contenidos en más de 1.005 rollos de papiro, además de los cientos o miles de autores de la escuela peripatética o de escritores antiguos, pudiendo llegar a 10.000 papiros.
Corrían tiempos inciertos en Atenas y Teofrasto, sucesor de Aristóteles en la dirección del Liceo, temiendo por los escritos del maestro, los entregó en herencia a su sobrino Neleo de Escepis. A partir de este momento, la obra de Aristóteles estará perdida y sus vicisitudes las narran algunos autores clásicos.
Según Strabón, Neleo, para proteger los libros del robo, los ocultó en un subterráneo donde fueron dañados por la humedad, polillas y gusanos. En este escondite fueron descubiertos unos 200 años después y comprados por Apelicón, un rico amante de los libros, quien los llevó otra vez a Atenas.
Apelicón, sin poseer los conocimientos necesarios, completó de su propia autoría los pasajes que se habían hecho ilegibles, añadiendo a la vez otros nuevos en lugar de los que faltaban, a causa del gran deterioro que habían sufrido.
Posteriormente la biblioteca de Apelicón fue llevada a Roma por Sila y las obras de Aristóteles corregidas y, tal vez, modificadas por Tyranión. La desigualdad, lagunas y alteraciones que se observan en los escritos del filósofo de Estagira, encontrarían de esta forma una explicación histórica.

Al fin, ya en el siglo I a. C., el entonces director del Liceo, Andrónico de Rodas, preparó la primera edición sistemática de los escritos de Aristóteles. Para entonces, la obra del filósofo ya no se podía considerar auténtica sin género de dudas, debido a los añadidos y correcciones sufridas. Por ello, no podemos decir que conocemos exactamente qué pensaba Aristóteles, sino que sólo podemos referirnos al aristotelismo tal como nos ha llegado a través de sus accidentadas vicisitudes históricas.
Victoria Calle