A mediados del siglo III a.C., Hierón II de Siracusa encargó a Arquímedes la construcción del magnífico barco Siracusia. Con 110 metros de longitud, era una maravilla de la ingeniería con lujosos camarotes, defensas impresionantes y comodidades excepcionales. A pesar de su único viaje, su legado perdura, similar al trágico destino del Titanic.



