Plotino

Una vez más la vida nos presenta una persona dispuesta a revitalizar la voluntad humana, a descubrir la esencia del hombre y guiar a otros para alcanzarla… en este caso estamos hablando de Plotino, quien despertó su vocación de buscador de la sabiduría y desarrolló una vida coherente y al servicio de la humanidad. Ese gran compromiso con la naturaleza y sus leyes dio luz a un camino que se volvió accesible para aquellas personas con el propósito, la fe y la energía de buscar el alma de las cosas. Y así penetrar al mundo místico que supera el lenguaje y los niveles de la mente, donde se contempla sin límites la verdad incomparable.

Plotino pintura de Rafael Sanzio- Capilla Sixtina

Este filósofo, considerado el padre de las escuelas neoplatónicas que luego florecerían en Pérgamo, Atenas, Alejandría, Roma, entre otros focos culturales relevantes del mundo occidental, nació en Licópolis en el siglo III de nuestra era. Esta ciudad estaba dentro de la provincia romana de Egipto, por lo que Plotino fue considerado un ciudadano del mundo. A los 28 años sintió el anhelo de la filosofía y emprendió viaje hacia Alejandría. Allí conoció a Amonio Sakkas, misterioso personaje que impartía las enseñanzas atemporales de la filosofía de oriente y occidente. Sus estudiantes, llamados los filaleteos (amantes de la verdad), fueron reconocidos por el espíritu ecléctico y fraterno. Es importante destacar que en aquella época Alejandría era un foco cultural de gran importancia en el Mediterráneo; allí se congregaban todas las ciencias, artes y religiones conocidas. Entre las numerosas visiones del mundo que confluían a la ciudad nombrada en honor a Alejandro Magno, los filaleteos lograron recuperar la esencia de las enseñanzas.

Luego de emprender un viaje a Persia con el objetivo de tomar contacto directo con las corrientes de pensamiento orientales, a los 40 años se instala en Roma y poco a poco construye una escuela de filosofía a la manera clásica. Con miembros reconocidos, como el emperador Galieno, la escuela estaba animada por jóvenes y personas de todas las clases sociales que buscaban la sabiduría; así como también consejos cotidianos, por ejemplo, sobre la administración de bienes. Sus lecciones estaban abiertas a todos los públicos; los estudiantes con más tiempo y vivencias en la escuela recibían instrucciones orientadas a despertar el “hombre interior” al que se refería Platón, y a elevar el alma hacia la contemplación y el éxtasis.

Plotino, fragmento de la pintura de Rafael Sanzio

Plotino fue un filósofo que desarrolló su propio género discursivo en un intento de explicar aquellas experiencias místicas -totalmente inefables- a las que tuvo acceso. Pues para estas vivencias supra conceptuales y supra discursivas, no hay palabras ni conceptos que expresen su verdadera naturaleza. Como consecuencia, este especial discurso que Plotino desenvuelve, representa todo lo que es posible acercarse a la experiencia con lo sagrado mediante la palabra.

Plotino afirma que puede señalar el camino porque él mismo lo ha recorrido y que puede caracterizar la experiencia de unión con lo Uno porque él mismo la ha vivido. La función de la mística de Plotino es tanto el discurso como la experiencia, en el sentido que esta engendra el discurso y el discurso posibilita la vivencia a través de la instrucción.

Sus obras más famosas son las Enéadas que gracias a su fiel discípulo Porfirio fueron recopiladas y organizadas en 6 grupos de 9 tratados; en total 54 tratados. En estas se encuentra una síntesis de la filosofía de occidente -focalizadas principalmente en las enseñanzas platónicas- y de oriente, con foco en la vivencia como camino para la elevación de la conciencia desde los planos más concretos a los más sutiles. El ser humano debía esforzarse en elevar lo que hay de divino en uno mismo a lo que hay de divino en el universo.La búsqueda de la sabiduría basada en la experiencia y la reflexión posterior, fue adoptada por las escuelas neoplatónicas.

Biblioteca de Alejandría

Así lograron las enseñanzas impartidas trascender la invernal edad media europea y florecer 1000 años después durante el Renacimiento.Plotino abre su propia experiencia íntima para mostrarnos una imagen inteligible del Bien como ideal al que los hombres deben tender. Así alumbra el camino para aquellos que Lo busquen. Volviendo inteligible lo inexplicable, sus escritos muestran el sendero que debe recorrerse para llegar al final del camino: despertar la contemplación y guiar a las personas a obtener estas experiencias por sí mismas. Tal finalidad no podría ser cumplida si el punto de partida de los discursos místicos no fueran sus propias vivencias trascendentes.

La exégesis metafísica de Plotino, elaborada sobre sus antecesores, cumple un papel instrumental en la medida que proporciona los conceptos que le permiten deslizarse de la vivencia mística inefable al discurso místico inteligible, es decir, de la experiencia a la doctrina.La contemplación, estado al que Plotino se refiere como iluminación en vida, se lo conoce en oriente como samadhi y es la comprensión más alta a la que un ser humano puede aspirar. Es ahí cuando nos hacemos verdaderos seres humanos, libres en vida. La mística de Plotino provee un modo de existir y un modo de tomar conciencia de los distintos planos, superiores a los normalmente conocidos.

Plotino ” Despertar el hombre interior”

La doctrina de la trascendencia de Lo Uno puede considerarse como el resultado de la reflexión de Plotino sobre la tradición metafísica platónica y al asociar la mística a su pensamiento metafísico, Plotino logra enriquecer la exposición de su ontología. Gracias a la presencia de la doctrina mística, la ontología deja de ser un terreno exclusivo del conocimiento teórico; los postulados expuestos en la exégesis permiten al hombre acceder y experimentar los grados de la realidad del pensamiento.Más allá del contexto histórico y cultural que estemos viviendo, las obras de Plotino estarán presentes como un símbolo para ayudarnos a alcanzar lo eterno en lo cotidiano; es la fuerza de la vida atemporal que reside en el interior de cada ser vivo, la que nos guiará al entendimiento de las enseñanzas del filósofo neoplatónico y a sincronizarnos con la naturaleza y las leyes cósmicas.

Álvaro Dómina

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