Inventos que hicieron historia: la tradición del vidrio

El vidrio es un tipo de material cerámico amorfo; es decir que sus moléculas están ordenadas de manera irregular por lo que no constituyen un cristal.

El primer vidrio conocido fue el que provenía de los volcanes, conocida como obsidiana. Este material fue ampliamente usado desde la prehistoria para construir herramientas cortantes y también para adornos. 

La fabricación del vidrio por el ser humano también es conocida desde muy antiguo. Tanto en Egipto como en Siria se fabricaban objetos de vidrio desde al menos el  3.500 a. C. Sin embargo el vidrio transparente no se conoció hasta la época romana e, incluso, el totalmente transparente que usamos en nuestras ventanas, no fue conocido hasta la Edad Media.

En Egipto se fabricaba la “fayenza”, un tipo de cerámica rica en cuarzo que tenía un acabado brillante semejante a una cerámica vitrificada. Encontramos múltiples cuentas de collar y cerámicas de este tipo desde muy antiguo. También se encuentran cerámicas de fayenza utilizadas para el recubrimiento y adorno de las paredes semejante a como lo hacemos hoy en día en nuestras cocinas o baños.

Pero el vidrio propiamente dicho se comenzó a fabricar hacia el 2.500 a. C. en Fenicia (Líbano actual) y Egipto. Al menos son de estas fechas los más antiguos objetos hallados como cuentas de collar o abalorios, recipientes y lingotes.

Hacia el 1500 a. C. ya encontramos en Egipto vasijas de vidrio y unos trescientos años después encontramos que ya se fabrica un vidrio transparente.

La fabricación de estas épocas era muy laboriosa. El vidrio fundido se extendía en cordones sobre un núcleo central de arcilla y arena que le servía de molde. Una vez enfriado se retiraba el molde y la pieza se acababa de formar con técnicas de pulido semejantes a las usadas para la piedra.

También desde tiempos muy antiguos, en Mesopotamia se empleaba la técnica de vitrificado de la cerámica con lo que fabricaban mosaicos a gran escala como los que han llegado a nuestros días de palacios persas.

Se cree que los artesanos del vidrio eran fundamentalmente fenicios y que fueron ellos quienes, hacia el siglo I a. C., inventaron la técnica del vidrio soplado que daría lugar a la gran industria del vidrio que se extendería por todo el Imperio Romano.

Se abrieron fábricas de vidrio en Hispania, la Galia, Britania y en las provincias del Rhin. Una vez que cae el Imperio Romano, los fabricantes de vidrio se desplazaron a Siria y Bizancio.

Con la llegada de la Edad Media, y gracias al comercio, los venecianos aprenden los secretos de su fabricación, que habían sido transmitidos de generación en generación. Todos los artesanos del vidrio se concentran en la isla de Murano. A pesar del cuidado de los venecianos para mantener el secreto de la fabricación de su vidrio, la técnica se extendió por Alemania, Bohemia y al resto del mundo.

El vidrio completamente transparente tardará mucho en aparecer y aún más las láminas de vidrio de nuestras actuales ventanas. Pero con las técnicas del vitral sujeto con tiras de cobre y plomo, los artesanos medievales de los siglos XIII al XVI, realizaron maravillosas obras con vidrio coloreado y transparente. Aún podemos ver hermosas vidrieras originales  en las catedrales góticas como, por ejemplo en Chartres.

Las grandes láminas de vidrio que cubren las ventanas modernas no comenzaron a fabricarse hasta el s. XVIII,  perfeccionándose en el XIX y aún mucho más en el s. XX

El vidrio se obtiene al mezclar sílice o arena, soda cáustica y cal. Sometidos a temperaturas muy altas, que alcanzan hasta los 1.700ºC.

Para dar color a los vidrios se utilizan:

  • Óxido de cobre –              Rojo, verde o azul.
  • Fluoruro de calcio –         Blanco lechoso.
  • Dióxido de manganeso – Violeta.
  • Óxido de cobalto –           Azul
  • Polvo de oro –                  Rojo, púrpura o azul.
  • Compuestos de uranio –   Amarillo y verde.
  • Óxido de hierro –             Verde, amarillo y café.

Actualmente, el vidrio más utilizado para la producción de ventanas es el vidrio flotado. En su composición se encuentran los elementos más básicos: sílice (arena industrial), potasio, alúmina, sodio, magnesio y calcio, los cuales son calentados a altas temperaturas, que alcanzan los 1600ºC, para convertirlos en una masa viscosa. La mezcla se vierte luego en piscinas de estaño líquido de mayor densidad, generando una mezcla heterogénea sobre la que el vidrio flota, formando una placa 100% plana. Poco después, pasa por un proceso de enfriamiento gradual, para alcanzar la transparencia deseada.

Recopilado por el equipo de redacción – Nueva Acrópolis

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