Introducción
Este es el sitio arqueológico inca más importante descubierto hasta el momento en Argentina y se encuentra ubicado cerca de la localidad de Londres, en la provincia de Catamarca. Fue un centro administrativo-ceremonial construido entre los años 1450 y 1536, período en que el noroeste argentino formó parte del imperio incaico. Se estima que la ciudad llegó a albergar alrededor de 800 personas, y fue el centro de otras comunidades circundantes, principalmente diaguitas, que ascendían a un par de miles de personas.

El Shincal es el nombre dado por los arqueólogos en el siglo XX, debido a la abundante presencia del sinqui, arbusto característico del lugar. En esta zona fértil en medio de los ríos Quimivil y Hondo, enmarcado por bosques de talas y algarrobos, los incas instalaron este wamani[1], algo así como una capital de provincia. Constituyó uno de los principales centros políticos, religiosos y administrativos del sur del Tawantinsuyo (nombre del imperio inca), constituyendo un “nuevo cuzco”, una ciudad que replicaba simbólicamente la capital del imperio en el Qollasuyu, la provincia más austral.
Se estima que la ubicación de esta capital fue el resultado de estudios previos, donde los emisarios del inca estudiaron los pueblos que allí residían y las condiciones geográficas del emplazamiento. Los incas al asentarse, “conquistaron” a los pueblos que existían previamente; aunque con una idea de conquista tan particular a los ojos del mundo actual, que se lo llamó una “conquista positiva”, pues consistía en una administración pacífica de los pueblos asentados. Mejoraban las formas de organización y trabajo, el rendimiento del tiempo, el calendario sagrado, entre otros aportes civilizatorios. Este es uno de los grandes méritos que en la actualidad se le atribuyen al tawantinsuyo.
El jefe local era llamado quraka, y en su poder se concentraban la justicia, el comercio y las ceremonias religiosas, pues podía oficiar de sacerdote. El quraka no era del lugar, sino que era enviado desde lejos por el inca.
Arquitectura Sagrada
Para los incas, los elementos de la naturaleza eran sagrados y tenían vida e inteligencia propia. El ser humano convivía con los minerales, los árboles, los animales, el Sol, la Luna y todos los seres del universo, pues estaban todos vivos y en evolución. Por eso buscaban mantener una conexión entre los tres planos de la cosmovisión andina: Uku Pacha (inframundo), Kay Pacha (mundo intermedio donde se da la vida) y el Hanan Pacha (mundo superior); la arquitectura era una manera de expresar esta unión. La práctica ritual de la construcción de la ciudad se ve aplicada en el uso simbólico de los distintos elementos del paisaje. Tanto los edificios, como el paisaje circundante conformaban una red espacial, donde cada punto tenía un significado, estableciendo sectores geográficos donde lo sagrado y lo cotidiano se unificaban.
La plaza inca, conocida como aukaipata, era el centro del emplazamiento. Definía el lugar público para reuniones festivas, ceremoniales o políticas. De forma cuadrada, mide 175 metros de lado y está dispuesta de acuerdo a las direcciones cardinales.

En el centro de la plaza se encuentra el ushnu, plataforma ceremonial de 16 metros de lado, que funcionaba a la manera de altar. Su emplazamiento tuvo una orientación equinoccial y nueve escalones lo elevaban de la superficie terrestre. Es interesante destacar que un pequeño canal revestido con rocas ingresa desde el oeste y pasa por debajo del ushnu, recordando los antiguos templos de numerosas culturas, que se construían sobre cauces subterráneos, ya que estas corrientes “activaban” los templos.
Allí se realizaban rituales relacionados con la fertilidad de la tierra y se impartía justicia. Desde un asiento rectangular llamado tillana, los gobernantes y sacerdotes llevaban adelante diferentes actividades sagradas. Un rasgo notable de este trono, es que se ubica de tal manera que, durante los equinoccios, el sol sale y se oculta respectivamente a la izquierda y derecha de quien se sienta en él. Aquí se encontraron ofrendas dedicadas a las deidades y a los antepasados, entre ellas, semillas y alimentos de prácticamente todas las especies que se encontraban en la zona, mostrando así, la función de centro simbólico. Además, las dimensiones del ushnu servían de unidad de medida para el resto de las estructuras de la ciudad.

Mirando desde el ushnu hacia los puntos cardinales, se ven cuatro cerros con construcciones y espacios de ofrendas. Los más llamativos son los ubicados al este y al oeste, porque tienen las cimas reconstruidas y escaleras para alcanzarlas.

Hacia el Oeste del ushnu se encuentra el Cerro Occidental, sobre el cual se ubica el Templo de la Luna, rodeado por un cerco perimetral y con rocas orientadas según los solsticios, equinoccios y otros eventos celestes de importancia. A los pies del cerro se ubican siete pequeñas terrazas de cultivos especiales para las ceremonias, dando idea de la luna como arquetipo femenino de fertilidad. Al templo se ascendía a través de una escalera de roca serpenteante, que no miraba a la plaza, sino que estaba de espaldas a esta, mostrando un valioso contenido simbólico.

Separada por pocos kilómetros del ushnu, hacia el sur, se encuentra la Piedra Roja. Una gran roca cortada y pulida para servir de fuente de purificación antes de ingresar al Shincal. Era parte un sistema más complejo de canales de agua de varios kilómetros construidos por los incas. Aunque más alejado, pero también hacia el sur, se encuentra el Cerro Loma Larga. Este cerro es el único en el sector con construcciones preincaicas, pues algunos recintos y muros datarían del 1000 d.C. En un sector del mismo fue edificada una habitación rectangular orientada según los puntos cardinales que en su interior encierra un gran bloque rocoso semienterrado (construcción característica de muchos sitios incas importantes del Perú).
El Cerro Oriental, donde se supone que podría haber existido un Templo del Sol (pues se hacían ritos para recibir al Sol Naciente), posee una escalera recta y empinada de más de cien peldaños hacia la cima, así como muros circundantes de contención. Es curioso observar en esta escalera, el mismo fenómeno que en las construcciones mayas y aztecas: si uno se posa a los pies de las escalinatas construidas en piedras rectangulares, da la sensación de estar frente a un gran muro, efecto que se desvanece al dar el primer paso hacia lo alto. Pues era conocido entre las civilizaciones americanas que los desafíos, al enfrentarlos con valentía, se convertían en peldaños para llegar a lo alto y aquello que parecía una pared, en realidad se convertía en una escalera hacia la sabiduría.


Templo del Sol. A la izquierda se puede ver una panorámica del mismo y a la derecha la escalera desde la base del cerro.
Hacia el Norte, se encuentra el “cerrito” con construcciones ceremoniales en forma circular en su parte superior, donde se encontraron vasijas finamente decoradas con cóndores.

Geografía Sagrada: la chakana
Reconocemos en la arquitectura del sitio una fuerte impronta de la división cuaternaria. El número 4, símbolo del mundo manifestado, definirá la división de todo el espacio. En el mundo inca, el cuatro se relacionaba con las estrellas de la constelación Cruz del Sur y con la Chakana.


A la izquierda se observa la Cruz del Sur, a la derecha la Chakana.
La Chakana es un símbolo andino milenario, ya que se encontró en Chavín y en Tiwanaku. Su significado, proveniente del quechua es “puente hacia lo alto”[2], pues unifica los tres mundos de su cosmovisión. Su forma es la de una cruz cuadrada y escalonada con doce puntas. Es una referencia al Sol y a la Cruz del Sol y su forma que sugiere una pirámide, que recuerda en algún aspecto al Quincunce centroamericano. Tiene una forma geométrica basada en el número sagrado y representa simbólicamente el acercamiento de la tierra al cielo, por la obra humana. Esta ciudad, según investigadores argentinos del Conicet (Marco Giovanetti y Sofía Silva), podría estar dispuesta según la chakana.
Es interesante destacar que, mirando desde afuera de la ciudad, las distancias entre los cuatro puntos simbólicos son dispares y se asemejan a la Cruz del Sur. Mientras que, al observar desde el ushnu, se constata que la percepción de distancia se deforma al punto tal que los cerros más lejanos parecen más cercanos de lo que realmente están, debido a las diferencias de alturas (el Cerro Loma Larga es el más alto del lugar). Parados en el centro, los cuatro cerros conforman una imagen que, si bien no responde a un cuadrado perfecto, al menos conforma una figura rectangular a los ojos de quien observa desde el centro.
Franco P. Soffietti
Referencias
Los Tres mundos: https://www.youtube.com/watch?v=FwlSB2AyS74&ab_channel=SonidosdeAm%C3%A9rica
La chakana: https://www.youtube.com/watch?v=nPUovcVX3F4&ab_channel=SonidosdeAm%C3%A9rica
Giovannetti, M., & Silva, S. (2020). La chakana en la configuración espacial de El Shincal de Quimivil (Catamarca). Estudios atacameños, (66), 213-235.
[1] Esta división territorial se entremezclaba con la religión. El wamani formaba parte de la cosmovisión andina, cada región estaba tutelada por un Apu Wamani o «señor de las montañas» representado en las más altas cumbres de la región.
[2] Concepto semejante al de antahkarana hindú, asociado a la conciencia humana.
*Imagen de portada obtenida de: https://www.otorongowasi.com.ar/inti-raymi-5530/