Los Yugas, eslabones del tiempo

Los seres humanos al nacer, comenzamos un ciclo de crecimiento y desarrollo. De la infancia pasamos a la adolescencia, y llegamos a la vejez luego de transitar la juventud. La media noche es el punto más oscuro, que luego le da paso al amanecer, seguido del mediodía para volver a atardecer, y así sucesivamente con el paso de los días. Si pudiéramos buscar filosóficamente puntos en común entre las personas y los días, veremos que los ciclos de ambos se expresan por el tiempo.

Este enigma del tiempo, el cual pareciera ser ilusorio y cambiante, pero que a la vez deja huellas, cómo medirlo, cómo transitarlo y cómo lograr armonizar los procesos humanos y los ciclos sociales con los períodos que presenta la naturaleza, fue desde hace miles de años una gran inquietud en todas las culturas de las que hoy se tenga algún registro.

Al tiempo se lo puede medir o interpretar desde distintas escalas, además de una “escala humana” y una “escala diaria”, el año también renace con la primavera, alcanza su zenit en el verano, los días comienzan a perder luz en el otoño y en el invierno prepara su deceso. Pero, ¿podríamos dejar de contar acá? Pensando al tiempo como cíclico y fractal en su forma de expresarse, los hindúes, como así también como los mayas en Centro América, por ejemplo, consideraban un tiempo mayor, una gran escala que en nuestra mentalidad hoy se nos torna poco comprensible.

En el Mahabarata, libro sagrado hindú en el que se narra la historia previa, el transcurso y los momentos posteriores a la Gran Guerra, en la que Kuravas y Pandavas se enfrentan por recuperar Hastinapura, la ciudad de la Sabiduría, diversos fragmentos, en diferentes secciones, en diálogos entre distintos personajes, mencionan los Yugas y las características que éstos presentan.

Los orientales en la India nos hablan de los Yugas o períodos temporales: cuatro divisiones del tiempo, que como eslabones (significado hindú de “yug”) unidos, van conformando la cadena que sucede días y noches; el pasado, el presente y el futuro.

Estas cuatro etapas del tiempo, se denominan: Satya Yuga, representada como la Edad de Oro cuya duración es de 1728000 años; Treta Yuga, la Edad de Plata, que transcurre durante 1296000 años, Dwapara Yuga o Edad de Cobre con 864000 años de duración y finalmente, el Kali Yuga, la Edad de Hierro, siendo la menos extensa en años, perdura 432000. Los cuatro yugas que el mundo atraviesa forman parte de un ciclo completo, llamado Mahayuga.

Satya Yuga, el eslabón de mayor duración, según fragmentos del Mahabarata, es el período donde la virtud en los hombres está completa; donde se vive en armonía entre todos los planos y seres, semejante a las épocas donde se menciona que gobernaban los dioses. Entre dos picos, entre dos edades de oro, siempre aparece necesariamente un valle, una edad media. En el Gran Ciclo, este eslabón en las épocas oscuras es Kali Yuga.

Kali según algunos traductores e intérpretes, puede entenderse como “contienda”, “discordia”, “pelea” o “disputa” y se considera que la muerte de Krishna marca el final de Dwapara Yuga y el inicio de esta era hace 5000 años aproximadamente.

A lo largo de esta epopeya hindú, se identifican ciertas características de este período del tiempo que actualmente vivimos. Referido a la sociedad en general, en esta época, sólo un cuarto de la virtud permanece; los Vedas, las instituciones caen en desuso; los gobernantes se volverán irrazonables, impondrán impuestos injustamente y por no cumplir con su deber, se convertirán en un peligro para el mundo; el crimen será el alimento de las ciudades; las personas comenzarán a migrar, buscando países donde el trigo y la cebada sean la fuente de alimentos básicos.

En las relaciones humanas, acostumbrados a la avaricia, a la ira, a la ignorancia y a la lujuria, las personas se entretendrán unos con otros, deseando quitarse la vida; se convertirán en ateas y ladronas; ignorarán para qué viven sin lograr encontrar un sentido común o natural; los hombres se volverán canosos a los 16 años; el padre disfrutará lo que le pertenece al hijo; y el hijo, lo que le pertenece al padre. Habrá enfermedad, enojo, calamidad, angustia y miedo a la escasez; la lujuria se considerará como socialmente aceptable; las personas se volverán adictas a la falsedad al hablar, a las bebidas y drogas intoxicantes; los brahmanes (sabios) no serán aprendidos ni honrados, los kshatriyas (guerreros) no serán valientes, los vaishyas (comerciantes) no serán justos en sus tratos y los amigos, familiares y parientes realizarán oficios amistosos por el bien de la riqueza que solo posee una persona.

“Engañados por la falsa ciencia de la razón, los hombres guiarán su corazón hacia lo más bajo”

Cuando llegue el final del Yuga, todos estarán en necesidad. Y todos los puntos del horizonte estarán en llamas, y las estrellas y los grupos estelares estarán destituidos de brillantez, y los planetas y las conjunciones planetarias serán desfavorables. Estos antiguos escritos predicen tiempos de sequías y aumento de las temperaturas, se menciona un diluvio de 12 años, donde desaparece el mundo conocido.

Pintura que representa el comienzo de la guerra entre kuravas y pandava en el Mahabharata.

En la era de Kali, conocida como la Edad Oscura, duros figuran ser los tiempos. El transcurrir de nuestros días no parecieran alejarse demasiado con aquellos predichos en los Vedas y en el Mahabharata, hace más de 3000 años. Estamos en el valle de los tiempos y para alcanzar nuevamente la cima de las épocas doradas, recuperar la armonía -aquella que para lo griegos era una diosa, hija de Marte, dios de la guerra y Afrodita, diosa de la belleza-, y que las virtudes se vuelvan a manifestar completas, hay que comenzar a desarrollarlas gradualmente mientras los seres humanos recordamos nuestra esencia. Es en estos tiempos, los más alejados de la Sabiduría, en los que su búsqueda se vuelve indispensable. Cómo podemos asumir la responsabilidad y aprovechar las oportunidades que tenemos ante nosotros, y poco a poco, dando lo mejor de cada uno, intentar revertir el presagio presente en el Mahabharata, es una de las cuestiones que, los que intentamos ser filósofos, compartimos como sentido común.

Franco P. Soffietti

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