Ptah, el dios egipcio creador

Cuando hablamos de las divinidades egipcias, seguramente a muchos les hace pensar en la idea de un sistema religioso politeísta y zoomórfico. Esto sucede porque intentamos acercarnos a las civilizaciones antiguas con nuestra mentalidad actual. Si reflexionáramos sobre su sistema religioso con la intención, aunque nos resulte muy difícil, de ponernos en su lugar, comprenderíamos que ellos sí incluían un dios todopoderoso y único en su cosmovisión.  Sin embargo, por el gran respeto que le tenían y la humildad que los caracterizaba, no se atrevían ni siquiera a nombrarlo. Para ellos era imposible que la mente o aún la intuición humana pudieran comprender algo que los supera por definición. Por esta razón, ellos se acercaban a este gran Ser mediante toda una estructura de dioses que se encontraban en una jerarquía inferior a éste. En tanto que su religión se trataba más bien de un sistema panteísta, partían de la idea de que este Ser innombrable, abstracto y superior estaba en todo, en todas las cosas. En realidad, podríamos interpretar el Todo como la expresión de este gran Ser que es la Nada absoluta porque, de ser algo, sería limitado.

Todas las divinidades egipcias representan alguna faceta de este Ser, simbolizan una energía específica y es por ello que muchas tienen características de animales. Es otro gran error creer que los egipcios ingenuamente adoraban a los animales. Para ellos, ciertos animales representan la energía específica de determinadas divinidades. Es por eso que, por ejemplo, se conoce a Anubis como el dios chacal, a Sekhmet como la diosa leona y a Bastet como la diosa gata.

La religión egipcia tuvo tres grandes centros geográficos que fueron las ciudades de Heliópolis, Hermópolis y Menfis, en donde se desarrolló el culto en torno a los dioses Ra, Thoth y Ptah, respectivamente. Éstos son tres esquemas teológicos distintos, aunque no contradictorios.

La cosmogonía menfita se desarrolla en torno a Ptah (la tierra), concebida como divinidad otorgadora de formas y modeladora del mundo material. Ptah es representado como un hombre envuelto en un sudario, del que asoman sus manos y cabeza. En sus manos lleva un cetro con los símbolos Uash, Djed y Ankh, símbolos que demuestran el máximo grado de protección. Lleva el collar Menat, símbolo de fertilidad y estabilidad, y un bonete azul en la cabeza. Su piel es verde, color que, junto con el negro, está asociado al renacimiento. Su cuerpo, en parte momificado y con los pies unidos, representa una llama de fuego.

Es el dios del fuego y de la vida; el fuego primitivo, en la acepción más alta de la palabra, incluyendo en él la luz, el calor, el magnetismo y otras fuerzas, como así también el soplo vital que necesitan todas las criaturas para su existencia y mantenimiento.

Ptah era considerado el dios creador de todo lo manifestado, el creador del universo y de los dioses. En términos platónicos, Ptah simboliza la capacidad de manifestar o plasmar en el universo las ideas del mundo arquetípico, es el demiurgo. Simboliza la inteligencia necesaria para manifestar en la forma la voluntad divina.

Por esta razón es el gran dios creador. En sus himnos se dice que él dio la vida a todos los dioses y al universo mediante la palabra, tras concebir en su mente o intelecto -que para los egipcios residía en el corazón y no en el cerebro- la idea del mundo, los seres vivos y hasta los mismos dioses. 

También era el dios patrón de las artes, de los escultores y de los orfebres. Representaba la capacidad de modificar la materia, y, especialmente, la capacidad de transmutarla, logrando llevarla cada vez más cerca de los arquetipos perfectos. Era la gran capacidad de los antiguos artesanos y constructores y más aun de los grandes alquimistas.

Gozaba de gran popularidad en la clase trabajadora, especialmente entre los artesanos, ya que se lo consideraba inventor de las técnicas y prácticas manuales, como ser la albañilería. Al punto que los arquitectos reales eran miembros de su clero.

Tuvo una representación popular, que fueron los Patecos (pequeño Ptah), indicio de que era muy querido por el pueblo sencillo. Los Patecos eran representados como enanos desnudos con piernas arqueadas y una ceñida gorra en su cabeza rasurada. Eran utilizados muchas veces como amuletos de la protección y de la alegría de vivir.

Patecos, representaciones populares de Ptah

En conclusión, podemos decir que Ptah representa la capacidad de la manifestación del mundo divino en la tierra y, por ende, la conexión entre los dos planos: el divino y el humano. Nos hace pensar en los atributos que daban los griegos a los héroes como mediadores – unificadores, siendo parte dioses y parte humanos. Al pasar sus pruebas, ellos lograban llegar a la divinidad y conectar a los hombres con la perfección de lo divino, representada como inmortalidad.

Después de todo podríamos pensar que nosotros somos como unos pequeños héroes tratando de superar nuestros desafíos y ser dignos representantes de nuestro perfecto ser esencial. De modo que Ptah también simboliza nuestra capacidad de creación, plasmando las ideas en lo material. La transformación de nosotros mismos en mejores personas por medio del trabajo al igual que un escultor trabaja meticulosa e incansablemente sobre su obra.

Mariano Suárez

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