El mito de Osiris

“… la hora se aproxima en que se te revelará la verdad. Porque tú la has presentido ya, descendiendo al fondo de ti mismo y encontrando allí la vida divina. (…) Porque eres digno de ello por la pureza de tu corazón, por tu amor a la verdad y tu fuerza de renunciamiento. Pero nadie franquea el umbral de Osiris sin pasar por la muerte y por la resurrección.”
Eduardo Schuré, Los Grandes Iniciados, 1889.

El presente artículo busca acercar un poco más a todo aquel lector interesado en adentrarse al misterioso mundo de Egipto y de los mitos, proponiendo dos desafíos: por un lado, indagar en el lenguaje mitológico en general, y por otro intentar comprender la mentalidad egipcia en particular, su manera de concebir la vida y la muerte, la naturaleza y sus leyes, el ser humano y lo divino.

Para acercarnos a un mito, debemos saber que su mensaje es atemporal y se puede adaptar a cualquier momento histórico. Es por esto que, aun en estos tiempos donde la era de la inmediatez y el materialismo ha ido socavando nuestra conexión con lo divino y sagrado, el mensaje del mito continúa resguardado, pues su verdadero valor reside oculto tras sus símbolos. Descubrir los símbolos permite acercarnos un poco más a lo sagrado, a la unión entre el ser humano, la naturaleza y el cosmos. Es tarea de cada lector adentrarse en la aventura de descifrar lo que el mito significa pero no dice de forma explícita;  las enseñanzas serán únicas para quien busque verdaderamente comprenderlas.

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En lo que respecta particularmente al mito osiriano, emprenderemos la ardua tarea de intentar explicar algunos de los símbolos que utiliza, para captar su mensaje y entender cuál es la enseñanza que nos quiere transmitir. Para ello comenzaremos explicando algunas creencias y costumbres egipcias.

Osiris como juez, acompañado por Isis y Neftis. Créditos: Researchgate

Aunque se estima que su origen se remonta al siglo XXIV a. C., no se sabe con exactitud, pudiendo ser muchísimo más antiguo. El mito de Osiris detalla algunos de los aspectos más importantes de las creencias culturales del antiguo Egipto. Este relato se registró en textos antiguos y en una amplia variedad de escritos literarios. Por esta razón, actualmente esta historia es una de las más completa de los mitos egipcios que se conocen.

El nombre Egipto se debe gracias a los griegos, quienes bautizaron el país de las tierras rojas con este nombre, el cual hace referencia a lo oculto, lo misterioso, lo escondido. Su pueblo lo llamaba Kem. Los egipcios creían en la reencarnación y tenían ritos y ceremonias para la momificación, cuya finalidad era contener el cuerpo físico en la tierra y que el alma pudiera hacer el proceso hacia la Duat, equivalente al inframundo griego, donde se celebraba el juicio de Osiris. En la Duat el espíritu debe deambular sorteando seres malignos y otros peligros.

Egipto, tierra de misterios. Créditos: Pexels

Los egipcios tenían muy presente la ley de los ciclos y la dualidad expresada en todo lo manifestado, en una constante dialéctica entre la vida y la muerte, la luz y la oscuridad, lo húmedo y lo árido, lo fértil y lo estéril, lo material y lo espiritual, lo justo y lo injusto, lo bueno y lo malo. Esta es la manera en la que simbólicamente todos los personajes del Mito de Osiris representan la cara y contracara de distintos aspectos del hombre, la naturaleza y el cosmos.

El mito osiriano puede interpretarse, desde una perspectiva humana, con el camino del Héroe, arquetipo presente en todas las culturas a lo largo de la historia y que representa el viaje del ser humano hasta alcanzar el Cielo. Es específicamente el momento en el que el héroe enfrenta la muerte para luego renacer, más allá de la dualidad terrenal.

Antes de comenzar a relatar el mito osiriano, queremos aclarar que existen muchas versiones del mismo, algunas contienen mayor cantidad de detalles simbólicos que otras, no obstante, su esencia y mensaje se mantiene intacto en todas las versiones.

Adentrándonos al mito… Créditos: Pexels


El Mito de Osiris

Cuenta la historia que, en los comienzos, cuando se crea el cosmos nacen de las deidades Geb y Nut cuatro hijos OSIRIS, ISIS, SETH y NEFTIS. Osiris, el primer hijo de Geb y Nut, una deidad solar de máxima bondad relacionada con la luz, la vida, la iluminación, se hizo cargo de gobernar Egipto cuando Geb se retiró a los cielos. Después de casarse con su hermana Isis, Osiris comenzó su sabio reinado de los egipcios. Los introdujo en la agricultura y bajo su sabio gobierno, el país floreció. Deseoso de compartir su conocimiento y sabiduría con el mundo, confió el gobierno de la tierra a su reina y se fue a viajar por el mundo. Isis es la esposa de Osiris y es la deidad del amor y la protección con todo lo que caracteriza a una madre. También tenía la característica de ser maga. Bajo el igualmente sabio gobierno de Isis, la tierra continuó prosperando. Sin embargo, el hermano de Osiris, Set, que sentía una profunda envidia hacia su hermano, se dispuso a idear un plan para matar a Osiris cuando regresara, mandando a hacer un sarcófago que solo le quedara a él.

Isis (Der.) y Neftis (Izq.) junto a Khnum (Centro). Créditos: Egiptologia

Cuando Osiris regresó, Set celebró un banquete en honor de su hermano y ordenó que trajeran al salón la hermosa caja de cedro, con incrustaciones de ébano y marfil, oro y plata, y dijo que se la regalaría a la persona que se instalara exactamente en él. Ninguno de los presentes encajó. Hasta que Osiris intervino y se acostó, sonriendo sorprendido por el ajuste exacto. En el siguiente instante, Set cerro la tapa de golpe y la selló con plomo. Luego, la caja fue arrojada al Nilo, y Set anunció que ahora era rey de Egipto. El sarcófago navegó por todo el Nilo desembocando en el Mediterráneo en una ciudad fenicia llamada Biblos enredándose en las raíces de un árbol.  El árbol comenzó a crecer y fue encontrado por las hijas del rey de Biblos, a quienes les pareció bellísimo, pidiendo a su padre llevar el árbol al palacio.

Por su parte, Isis, consumida por el dolor, viajó a lo largo del Nilo, buscando la caja que contenía a su esposo, para poder enterrarlo adecuadamente. Su búsqueda finalmente la llevó a Fenicia, donde conoció a la reina, quien tenía la caja donde yacía Osiris en su casa. De regreso a Egipto, Isis y su hermana, Neftis, se dispusieron a revivir a Osiris. Fueron ayudados por Thoth con sus poderes mágicos y curativos, y Anubis, el dios del embalsamamiento y los ritos funerarios.

Una vez que Osiris se recuperó, Isis, flotando sobre él en forma de pájaro, concibió a su hijo, Horus.

Estando nuevamente Osiris en Egipto, Seth se entera y lo corta en 7 pedazos esparciéndolos por todo el universo y tirando su miembro viril al río Nilo, el cual es comido por un pez. Cuando Isis se entera de lo que le hizo Seth, busca, con ayuda de Anubis y utilizando un espejo mágico, los 7 pedazos de Osiris por todo el universo hasta que logra unificarlos a todos y vuelve a construir a Osiris.

Pero, una vez reclamado por la muerte, ni siquiera un dios puede permanecer en la tierra de los vivos. Osiris descendió al Inframundo, a Duat para enfrentar a su tío.

Por otro lado. Isis, para esconderse de Seth y sus seguidores, se refugió en los pantanos del delta del Nilo, donde dio a luz a Horus y lo crio, con la ayuda de Neftis, que era la niñera y guardiana vigilante de Horus. Al enterarse de la existencia de Horus, sabiendo que el niño era el heredero legítimo, Set envió demonios y serpientes para matarlo, pero, cada vez, Isis y Neftis lo protegieron con éxito, y él creció hasta la edad adulta, fuerte y listo.

Horus desafió a Seth por el trono, y lucharon durante muchos días. Existen varias versiones sobre la resolución del conflicto, aunque el resultado en todas es el mismo. Una versión habla de Horus y Seth dividiendo el reino entre ellos, con Horus recibiendo las tierras fértiles alrededor del Nilo y Seth teniendo el desierto estéril. Otra asegura que Horus triunfó y Seth fue totalmente derrotado y exiliado de Egipto. Horus tomó el trono y Egipto, finalmente, tuvo su legítimo rey. La tierra volvió a florecer y Horus engendró 4 hijos de los que descendía la línea de los faraones.

El faraón, la síntesis que resulta de la armonía entre Seth, el dios burro (Izq.) y Horus, el halcón (Der.).


Descubriendo el mensaje

Como ya mencionamos anteriormente, los personajes representan las dos caras de una misma moneda, el ying y yang, la dualidad necesaria y presente en todo lo manifestado. Podemos así comenzar a comprender la función y rol de cada uno de los personajes del Mito de Osiris y su aplicación en el mundo contemporáneo, ya que como dijimos anteriormente, los mitos son atemporales y aplicables a toda cultura y época.

Partiendo ya desde esta mirada, comenzaremos viendo a Osiris como el que aporta civilización al pueblo, orden y justicia. Simboliza también la fertilidad, la agricultura y al río Nilo que da vida a Egipto. Sin embargo, este mito oculta un símbolo aún más profundo en Osiris, el del proceso de superar la vida y la muerte. Simboliza al sol primordial RA.

Osiris como juez con el látigo y el gancho. Créditos: Pexels.

Osiris mismo representa el hombre celeste tras superar las duras pruebas del sendero de la evolución. Su cuerpo descuartizado en 7 partes simboliza la pérdida de los elementos humanos en beneficio de los divinos. El hecho de que se reconstruya sin su miembro viril nos muestra que logró superar la dualidad de la manifestación para llegar a la unidad divina. Ya no gobierna en la tierra sino en el más allá, luego de superar y atravesar la muerte, convirtiéndose en el juez de los muertos.

Su opuesto es Seth, es decir su lado oscuro, sin luz. Representa lo árido, lo seco, la maldad, Seth es un dios importantísimo y simbólicamente necesario para la evolución de Osiris. Se necesitan el uno al otro, ya que es necesario el caos para volver a ordenar, perderse para encontrarse, separar para unificar y para ello hizo falta Seth. Gracias a él, Osiris fue atravesando diferentes pruebas para evolucionar espiritualmente. Es la parte de uno mismo con la que uno tiene que luchar para su evolución, al igual que Arjuna en el Bhagavad Guita, al enfrentar los kuravas.

Isis es la mente mágica que conoce los misterios, la que puede unir como intermediaria entre la vida y la muerte, unificando el cielo con la tierra. Isis y Neftis son las distintas caras de la luna, Isis la cara de luz y Neftis su lado oscuro. Isis es la madre de Horus, hijo divino de Osiris, el que luego vengaría a su padre de Seth. Concibió a su hijo al asentarse un halcón sobre ella. En otras culturas Isis comparte características y simbolismo con la Virgen María, la cual queda embarazada de Cristo por el Espíritu Santo, también con Maia madre de Budha, la cual concibe a su hijo luego de soñar con un elefante blanco.

Anubis momificando al faraón. Es el dios que guía las almas desencarnadas. Créditos.

Podemos ver de esta manera cómo estos cuatro dioses, hijos de Geb y Nut conforman lo que en la naturaleza podemos observar los cuatro puntos cardinales, Este- Osiris, Oeste- Seth, Norte- Isis, Sur- Neftis; o bien las cuatro estaciones del año, verano- Osiris, invierno- Seth, primavera- Isis, otoño- Neftis. Y así podríamos encontrar innumerables analogías en la naturaleza misma, en las que estos cuatro personajes son representados y necesarios para el desarrollo de los ciclos.  He aquí la esencia misma del mito.

Finalmente, y de manera breve hablaremos de Horus, ya que se necesitaría un artículo aparte para hablar sobre toda la simbología oculta tras él. Horus también represente, en cierta medida, el arquetipo del héroe, pero en una etapa diferente. Y aquí citaré a Franco Soffietti en el artículo “El escudo de Heracles y la identidad del héroe”, quien explica quién es el héroe: “.aquel ser humano, de desarrolladas virtudes, que busca enfrentar el mal. El héroe es el personaje de la mitología que simboliza el modelo eterno de lo que el ser humano debe llegar a ser. Cuando los héroes, se enfrentan en sangrienta batalla con el miedo y el terror, nace la belleza y la justica. Cuando Perseo corta la cabeza de Medusa, de su cuello surge Pegaso, que ahora acompañará al héroe en nuevas aventuras. Cuando Teseo vence al Minotauro se convierte en el aristócrata gobernante de Atenas. Cuando Gilgamesh llega a los confines del mundo buscando la inmortalidad, encuentra las tradiciones atemporales que debe revivir en su pueblo. Cuando Heracles, hijo de la Voluntad, acompañado por la Claridad y la Armonía de Apolo y aconsejado por la Sabiduría de Atenea se enfrenta en combate con el hijo de la guerra, nace el Discernimiento.”

Si bien podemos interpretar a Osiris también como un héroe que ya completó todas sus pruebas, la importancia de Horus como héroe radica en que mantiene viva y continúa la obra de Osiris, volviendo a hacer florecer las tierras de Egipto. 

La Esfinge, guardiana de la sabiduría y símbolo de la evolución. Créditos: Pexels

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Reflexiones finales

Acercarnos a esta manera de ver el Mito de Osiris nos permite dar cuenta de que todos, en algún punto, podemos ser Osiris… muriendo y volviendo a renacer simbólicamente en distintas pruebas y aprendizajes que transitamos por la vida. En cada renovación será necesario dejar morir alguna parte nuestra para permitir que otras más elevadas puedan surgir. Son los ciclos de la naturaleza de los cuales formamos parte y esto es una de las enseñanzas que nos recuerda este mito. Dentro de cada uno existen resplandecientes e iluminados veranos y largos invierno de oscuridad y descanso; primaveras en las que florecemos y otoños en los que dejamos ir lo que ya no deseamos que nos acompañe. El desafío es conocerse a uno mismo, reencontrarse y evolucionar de una manera mística y simbólica.

“.. la verdad invisible e impalpable se filtraba lentamente en el corazón del neófito. (…) a veces preguntaba a uno de los magos: “¿Se me permitirá algún día respirar la rosa de Isis o ver la luz de Osiris?”. Se le respondía: “Eso no depende de nosotros. La verdad no se da. Se la encuentra. Nosotros no podemos hacer de ti un adepto: hay que llegar por el trabajo propio. El loto crece bajo el río largo tiempo antes de abrirse en flor. No apresures el florecimiento de la flor divina. Si ella tiene que venir, vendrá a su debido tiempo. Trabaja y ora.”
Eduardo Schuré, Los Grandes Iniciados, 1889.

Iris Aylen Ricaud

Referencias

  1. Charla sobre el Mito de Osiris, dictada por María de Jesús Cuadro en Nueva Acrópolis Córdoba.
  2. Trabajo escolástico para la materia Simbología Teológica I sobre el Mito de Osiris, por Néstor Molina.
  3. Articulo para la RevistAcrópolis, “El escudo de Heracles y la identidad del héroe”, por Franco Soffietti.
  4. Relato del Mito de Osiris extraído y adaptado del articulo “El Mito de Osiris, la leyenda que recoge las creencias esenciales del Antiguo Egipto.” : https://www.mundo-geo.es/conocimiento/mito-osiris-leyenda-recoge-creencias-esenciales-antiguo-egipto_241264_102.html
  5. “Los Grandes Iniciados”, Eduardo Schuré, 1889.

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