CANCIÓN DE CAMINANTES (J.R.R. TOLKIEN)

“En el hogar rojo es el fuego
y resguardado aguarda el lecho;
mas nuestros pies no están cansados,
quizá una roca, tal vez un árbol,
que nadie ha visto sino nosotros,
tras un recodo surjan de pronto.
Árbol y flor, hoja y herbaje,
¡dejad que pasen, dejad que pasen!
Colina y agua bajo los cielos,
¡corred, pasemos, corred, pasemos!

Tras el recodo tal vez esperan
nuevos caminos, puertas secretas,
y aunque pasemos casi de largo
tal vez mañana aquí volvamos
tomando aquellas sendas ocultas
que van al Sol o hacia la Luna.
Manzana, espino, nuez y ciruela,
¡dejad se pierdan, dejad se pierdan!
Arena y roca, lago y cañada,
¡que bien os vaya, que bien os vaya!

El mundo al frente, la casa atrás,
y muchas sendas que transitar
entre las sombras hasta el ocaso,
hasta que brillen todos los astros.
Vamos del mundo, volved a casa,
hacia el hogar, hacia la cama.
Niebla y crepúsculo, sombras y nubes,
¡dejad se esfumen, dejad se esfumen!
Lámpara y fuego, carne y hogaza.
¡Luego a la cama, luego a la cama!”