El valor de la tradición y el gaucho argentino

“Aquí me pongo a cantar
Al compás de la vigüela
Que al hombre que lo desvela
Una pena estrordinaria,
Como la ave solitaria
Con el cantar se consuela.

Pido a los Santos del Cielo
Que ayuden mi pensamiento:
Les pido en este momento
Que voy a cantar mi historia
Me refresquen la memoria
Y aclaren mi entendimiento”.
(Martín Fierro de José Hernández)

Estos son los primeros versos de la historia titulada El gaucho Martín Fierro, escrito por el poeta, trovador, guerrero y periodista José Hernández en 1872. En honor al nacimiento del autor, cada 10 de noviembre se celebra el “Día de la tradición” en Argentina.

El valor de la tradición

Se sabe que la palabra tradición derivada del latín “traditio” conlleva el significado de“transmitir o entregar”. La tradición se relaciona con aquello que se hereda entre las generaciones de un pueblo y, en mayor escala, entre pueblos de distintas épocas y lugares.

La historia muestra que las culturas y civilizaciones clásicas nacen de tradiciones significativamente más antiguas que su tiempo presente. Esta herencia, que por sobrevivir al paso del tiempo y revivir desde el fondo del ser humano, tiene relación estrecha con los valores permanentes de la humanidad. Y esta tradición heredada se convierte en la estructura y en la médula ósea sobre la cual nacen los nuevos pueblos.

El valor de las tradiciones era ser el eje fundamental en el cual se sostenía una cultura y una civilización, unificando a sus ciudadanos en el presente y ligándolos directamente con el pasado, para dirigirse concientemente hacia el futuro. Estos valores atemporales marcaban la identidad de un pueblo.

Así podemos ver que el imperio romano, mitológicamente se vincula a la guerra de Troya, cuando Eneas, hijo de Afrodita, emprende el viaje hacia Italia. Por lo tanto, se suele decir que los romanos son herederos de los troyanos en su acción y de los griegos en su pensar. Los vikingos se decían también herederos de la tradición troyana. Los aztecas, reciben de los toltecas  el conocimiento de la naturaleza, y estos últimos se decían descendientes de Aztlán, mítica isla donde prosperó una civilización casi olvidada. La tradición, las virtudes y los valores permanentes que se transmiten, como un hilo dorado parecen ir uniendo las distintas manifestaciones culturales que nos muestra la historia, tejiéndose el telar de humanidad.

Solemos ver en numerosas oportunidades, que la tradición es transmitida, al mismo tiempo que nace una cultura, por los poetas. Estos reviven versos desde un remoto pasado, que más cerca están del mito que de la historia. Los poetas, bardos o trovadores, recuerdan de sus antecesores, aquello que es digno de sostenerse y vencer el tiempo; son los encargados de mantener con vida el recuerdo de lo eterno, aquellas experiencias humanas que son dignas de la eternidad. Y son, por ejemplo, las musas en Grecia, o los “Santos del Cielo” para José Hernández, quienes permiten el recuerdo de lo eterno en el ser humano.

¿Qué valores son los transmitidos por el Martín Fierro entonces?

El gaucho es un personaje característico de los siglos XVIII, XIX y XX, propio de la zona pampeana de Argentina, parte de Paraguay, Uruguay y el sur de Brasil. Su nombre deriva de la palabra quichua y mapuche “huacho”, cuyo significado es el de huérfano.

El gauchaje nace de la síntesis de dos pueblos cuyas características fueron muy diferentes: por un lado, los europeos (principalmente españoles y portugueses) y, por otro lado, los nativos argentinos, ya sean criollos (europeos nacidos en América) o mestizos (hijos de europeos y americanos).

Soldados gauchos, campamento de Juan Manuel de Rosas.

Los gauchos, por su doble origen, por la falta de unión entre las personas en América de aquel entonces y por otros motivos culturales, se dedicaron a errar por las llanuras sudamericanas. Posiblemente hayan sido llamados huérfanos por su desarraigo a ciudades o a tradiciones particulares. No eran europeos, no eran nativos y no convivían en las grandes ciudades de ese entonces. Yéndonos hacia atrás en la historia, nos recuerdan a los pueblos huérfanos que originaron Eurasia.

Los gauchos, aprendieron a sobrevivir a las inclemencias naturales y tal vez ayudados por su contacto con militares y con guerreros de pueblos nativos, desarrollaron una habilidad especial para con los caballos, sus fieles compañeros de viajes; así también aprendieron a usar facones y boleadoras. Por eso fueron buscados para combatir las guerras del siglo XIX y para realizar los trabajos de campo, en el momento en que nacen las estancias.

Personajes de gran valentía, respetados y de rectas palabras, forjaron un carácter bravo, que aplacaban con el canto y la poesía. Hicieron de la vigüela (guitarra criolla) su compañera de músicas y las danzas para atravesar las noches.

Los gauchos fueron modelos de bravura, de fortaleza y tenacidad. Marcados por el constante andar en busca de la paz y del retorno a su hogar, donde la “china”, a modo de dama medieval, esperaba. Estas fueron las virtudes que el poeta José Hernández destacó de la identidad argentina y se asemejan a las características de los caballeros del medioevo y de los guardianes[1] de Platón en La República.

Representación del Gaucho «Martín Fierro» de José Hernández.

Al día de hoy, pequeñas familias que habitan las zonas rurales argentinas siguen manteniendo muchas de las tradiciones gauchas y sus valores; pero en las grandes ciudades, el personaje está siendo poco a poco olvidado y así sus virtudes.

Tal vez la inspiración en la naturaleza, los poetas, el canto y el recuerdo de lo eterno sean elementos que nuevamente den vida a los valores permanentes y a las virtudes que las tradiciones transmiten y nos permitan construir un mundo nuevo y mejor.

Por eso cada 10 de noviembre recordamos y conmemoramos este día…

¡Feliz día de la Tradición!

Equipo editorial de RevistAcrópolis


[1] Tal vez sea curioso destacar que los guardianes de La República, según Platón eran caracterizados por el metal de la plata. Y este es el significado que se esconde en la identidad argentina, pues el nombre del país se origina en “Argentum” o plata en latín.

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