Una entrevista a Pitágoras

Cerca del año 560 a. C., en el mismo siglo en que Confucio en China ayudaba a establecer el orden en las naciones y Siddhartha Gautama, el Buda, cerca de Nepal enseñaba a la humanidad sobre el dolor y la liberación de éste, nacía en la isla de Samos quien fuera uno de los más grandes filósofos del que se tiene registro. Pitágoras, el primero que utilizara la palabra filosofía y se declarara a él mismo como filósofo, por amar a la sabiduría y estar en su búsqueda constante, fue también impulsor de las escuelas de filosofía que hasta el día de hoy se mantienen vivas, como si estuvieran entre ellas conectadas, transmitiendo el conocimiento más allá del tiempo y de los diferentes lugares.

Les dejo aquí una entrevista imaginaria con este ejemplar ser humano…

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– En mi acercamiento a la filosofía, aquella que intenta comprender las leyes de la naturaleza y coordinar la vida humana con éstas, he sentido una profunda identificación con las escuelas de filosofía que hoy llamamos a la manera clásica. De la primera que tenemos conocimiento, al menos en la historia occidental, Ud. fue fundador. ¿Cómo surgió esta forma de enseñar?

– Es probable que las personas tengan la ilusión de que los logros que perduran en la historia y la trascienden, se crean de un momento para el otro, casi como por arte de magia, como si los personajes que llevan a cabo tales obras, no tuvieran que poner esfuerzo y voluntad en el proceso. Esta fantasía lleva a muchos a que ni siquiera intenten vivir sus vidas, a no soñar y a no crear. Así sabemos por ejemplo que, Platón planteó las bases para una polis ideal, pero no lo hizo instantáneamente, tuvo que corregir sus propios escritos. Con esto quiero decir que, esta forma de enseñar, de vivir lo aprendido y de convivir como seres humanos, en el sentido profundo de lo que esto implica, se logró luego de muchos intentos, de algunos fracasos y trabas, y seguro no fue perfecto. Saben ustedes que mi primer intento fue el de comenzar a transmitir lo que había aprendido en mis viajes anteriores en mi lugar de nacimiento, mas no fue posible. Luego en Crotona se alcanzó un desarrollo más consolidado como escuela de filosofía, así también en otras ciudades como Tarento y Metaponto.

– Usted dice que no fue perfecta, pero el correr de los siglos nos muestra que este modelo se replicó hasta el día de hoy. Se ve que fue lo suficientemente apropiado en su forma para sobrevivir todos estos años.

– Lo cierto es que los tiempos y las culturas van cambiando, por lo que, las escuelas sucesivas igual en forma seguro no fueron. La esencia en este tipo de organizaciones se mantuvo porque responden en cierta medida, a la naturaleza, al orden con que se muestra el universo. Las creaciones del hombre, mientras más se asemejen a lo natural, a lo arquetípico, más cerca están de lo ideal, como así también más tiempo duran. A la vez, como el mundo manifestado está sujeto a mutar, de la misma manera es continuamente perfectible aquello que el ser humano crea. Con la personalidad humana ocurre de algo semejante, está en continuo cambio y hay que educarla. Seguramente este arquetipo de escuela de filosofía perdure en el tiempo por ser reflejo de las leyes, y es probable que, aunque el último humano las olvide, con el tiempo vuelvan a surgir naturalmente.

– ¿Cómo se organizaba esta escuela por aquellos tiempos?

– Hay quienes nombraron a esta organización, como “El Hemiciclo de Pitágoras”, aunque prefiero llamarla como “la escuela”. Haciendo referencia al significado del nombre, es probable que una interpretación esté relacionada con la forma que tomaban las clases, así podría entenderse un hemiciclo como una tribuna o un conjunto de asientos, entorno a un punto central donde se encuentra un orador u oradores, formando un arco, modelo que se sigue utilizando para impartir clases. Otro significado de esta palabra, es la representación de medio círculo, como la mitad de un ciclo: así el primer hemiciclo habían sido los momentos anteriores de mi vida, donde, durante largos viajes, tomé ciertos conocimientos filosóficos profundos de la vida; en esta segunda etapa, era necesario que volviera al punto de donde había partido, en la isla de Samos y mostrara al mundo occidental que estaba en plena gestación, aquello que había aprendido. Hace 2600 años, cuando comencé estos intentos, la política, la mejor forma de armonizar a los estados, estaba empezando a ser estudiada, aunque muchos tiranos había en el poder. Esto traía algunas dificultades a la hora de intentar plasmar la escuela. Así fue que, en la zona de Crotona, donde había distintos pueblos recién en nacimiento, mis palabras fueron mejor recibidas. Ahí pude observar de qué forma era mejor transmitir aquello que entre egipcios y babilonios, me habían confiado. Pero, respondiendo a su pregunta, la escuela tenía dos modos de transmitir: por un lado, se realizaban discursos públicos, donde cualquiera que estuviera interesado podría escuchar y muchas veces eran a pedido de los gobiernos de las ciudades; luego existían grupos más íntimos, con mayor antigüedad de aprendizaje, que conformaban el corazón de la institución, los llamados “pitagóricos”. Este grupo reducido había decidido llevar una vida filosófica, donde se pudiera plasmar física, psíquica y mentalmente aquella sabiduría tradicional con la que se encontraban en sus clases. El estudio de la filosofía era una forma de vida.

– Algunas de las historias que de sus estudiantes y discípulos se cuentan, es que se comportaban de tal forma, que a lo lejos podía divisarse a los pitagóricos por su temperamento, sus formas de caminar, de vestir y de hablar, ¿era así?

– Si, ya por aquellas épocas vivir la vida con sentido, dirección y propósito era algo poco convencional. La ventaja de esto, es que aquellos que se sentían identificados, encontraban un lugar donde satisfacer sus humanos cuestionamientos y si lograban entusiasmarse, también podrían llegar a ser ejemplos de personas. No es casual, que entre los que formábamos la escuela, hubiéramos sido constantemente convocados para participar en la redacción de leyes para las ciudades, a participar en mediaciones entre ciudadanos y como consejeros; la gente confiaba en nosotros y por eso también, muchos se acercaban buscando formar parte. Los recién llegados a la escuela, eran llamado, “neófitos”, aquellos que como significa la palabra, eran semillas que buscaban terreno donde depositar sus primeras raíces. Luego, a medida que iban profundizando sus conocimientos, podrían elegir seguir su vida filosóficamente y comenzaban un período en que estaban un tiempo significativo sin hablar, pasando luego a ser llamados “acusmáticos”. De ahí ya con mayor experiencia y con conquistas interiores, se convertían en “matemáticos”. Éstos eran quienes entre otras cuestiones, impartían clases y conformaban el círculo más cercano de la escuela.

– ¿Cuál era la reacción de la sociedad ante esta institución en aquel entonces, que según entiendo, tomó relevancia política?

– Todos aquellos que intentábamos vivir una vida filosófica, principalmente aquellos que más habían excavado en las causas de la naturaleza, llevábamos una vida armónica en la medida de las posibilidades individuales. Habíamos alcanzado niveles elevados de concordia y por un tiempo, los tantos intentos de lograr una escuela, se encontraban en un zenit de su desarrollo. Así los pitagóricos de las distintas ciudades tan alejadas como las de Lacedemonia, de Posidonia o Cartago, podían reconocerse sin haberse visto nunca. Los unos se ayudaban a los otros y compartían un sentido profundo de humanidad. La gente sentía gran atracción hacia nosotros, y comenzamos a tomar popularidad. En el punto álgido de la institución, es cierto que habíamos alcanzado cierta influencia en el gobierno. Participábamos como mediadores en la sociedad, así contribuíamos a que la gente conviviera en paz, aunque si tuvimos algunos conflictos con personajes influyente de los pueblos, por no comprender algunas de nuestras costumbres. Por ejemplo, en determinado momento, una personalidad de influencia de la época, amigo de tiranos, en su intento de ser filósofo, se vio impedido de avanzar y de profundizar en sus estudios debido a las intenciones egoístas que lo motivaban, con lo cual consideré imprudente su cercanía a los círculos internos de la escuela, al menos en esa situación. La reacción, lejos de ser tomada con humildad, decantó en que fuéramos considerados según lo que ustedes podrían entender como herejes o paganos. Así como los animales, al sentirse vulnerables atacan y muerden, los seres humanos, constituidos por parte animal y parte divina, al ser gobernados por la primera, reaccionan de igual manera. La incomprensión hacia la filosofía, llevó a que fuéramos “mordidos” por el propio pueblo del cual recibimos diversos ataques. Lamentablemente en varios de estos atentados, muchos pitagóricos perdieron la vida. En las ciudades de Crotona, Tarento, Metaponto y Caulonia, los pitagóricos fueron sometidos a juicios y desterrados. Muchos otros tuvieron que escapar de sus ciudades y refugiarse donde pudieron, algunos teniendo que vivir en zonas desiertas. Pero afortunadamente, las ciudades que los habían expulsado, con el tiempo se reivindicaron y estos filósofos fueron nuevamente recibidos, gozando de una reputación especial, y conviviendo en armonía con el resto de la sociedad, sin nunca olvidar el sentimiento profundo de humanidad, como lo cuenta Jámblico.

– Muchos entienden hoy que Ud. más que filósofo era religioso y que la institución, más que unir a las personas dividía a la sociedad, ¿qué me podría decir?

– Si era cierto como le comenté, que había un grupo reducido donde se profundizaba en los conocimientos de la naturaleza, y era para esto, necesario ser responsables en extremo, ya que puedes figurarte que no es natural aprender a cortar el alimento antes que a masticar, tragar y digerir; que las cosas se enseñen en un determinado orden y de determinada manera, es análogo y sigue lógicas naturales. Imagínese darle tenedor y cuchillo a un bebé que aún no tiene dientes. También es cierto que, durante la estancia del ser humano sobre la Tierra, existieron distintos niveles de interpretación y conocimiento de la vida. Así aparecieron los llamados misterios. Las palabras misterio y mito están relacionadas; los mitos tienen la particularidad de contar una historia, de decir, pero a la vez no decir; lo mismo ocurre con las leyes de la naturaleza. Los misterios están en la naturaleza, a la vista de todos, ya que el universo es el mismo para todos. Todos tienen la posibilidad de percibir a través de ésta sus leyes, pero siempre es necesario alguien que enseñe a leer. Así como la conversación y la escritura sientan las bases de las interacciones humanas, para poder comunicarse, primero hay que aprender las palabras básicas, hay que aprender a hablar y para hablar bien, hay que aprender a pensar y a pensar bien que no es lo mismo. Así, aquel que pretenda adentrarse en estos misterios de la naturaleza, debe primero aprender a leerlos, ya que para los que no conocen sus claves principales, la naturaleza se mantiene oculta. Es cierto que como en la política, para que un estado se encuentre en armonía, debe existir una jerarquía, donde el gobernante sea el vínculo entre las leyes y los individuos, ésta misma jerarquía en los conocimientos impartidos, también se encuentra. Recordemos el ejemplo del alimento, de la misma manera, nadie puede adentrarse en los misterios sin antes haber descubierto cuestiones previas que llevan su tiempo y determinadas vivencias. La jerarquía está ligada al orden con que se crea el universo, por eso no se la puede violar ni faltar el respeto. Aquel que ignore esto, se verá dificultado de interpretarlo. Como plasmara Platón en su diálogo Timeo, la ignorancia es una de las causas de enfermedad en el cuerpo humano; un ser humano que ignora enferma y si en un estado las personas no son saludables, el estado tampoco lo es. Así es que la misma sociedad en la que habíamos participado, nos atacó por no comprendernos. Esta situación y esta reacción se vio en muchos casos de la historia como en la quema de la Biblioteca de Alejandría, en el cierre de oráculos y de las instituciones mistéricas, en la quema de los herejes en la edad media europea y más cercano a los días que actualmente transcurren, en las acusaciones a Helena Blavatsky.

– Su vida, según se cuenta, fue recopilada varios siglos después de su muerte. Hay muchos mitos y leyendas en torno a sus años viviendo en Crotona y en relación a sus viajes. ¿Por qué se volvió tan misteriosa su historia, al punto que hay quienes dudan de su existencia?

– Quizás fuera porque los mitos, al ser símbolos en movimiento, arquetipos, formas primordiales de donde los humanos provenimos y debemos encontrarnos y reflejarnos, siempre fueron modelos para el hombre, fueron ejemplos. Cuando las personalidades dejan vivir en sí el espíritu y abandonan la armadura egoísta que las envuelve, empiezan a vivir una vida armónica. Así como cuando una música suena en armonía, ayuda a afinarse al que la escucha, las almas cuyos sonidos pueden afinarse, toman esta vibración y buscan asemejarse a ella, así una vida armónica sirve de ejemplo para quien la percibe. Entonces, una vida coherente y ordenada, se vuelve un ejemplo para los demás, se convierte en una especie de símbolo viviente; de ahí la coincidencia en que muchos de los filósofos clásicos, por tener sus vidas carácter simbólico, estén envueltos en mitos. Por otra parte, la existencia o no existencia de alguien, queda registrada en la historia del mundo, pero es la enseñanza lo que no debe perderse; enfocarse en discusiones sobre hechos que perecieron, desvían la atención a lo ilusorio; no hay que olvidarse de buscar la esencia; tiene que aprender a discernir aquel que quiera ser filósofo. El filósofo, como decía Platón, es aquel que busca lo bello en todas las cosas, el que sólo persigue las -constantemente cambiantes- cosas bellas es simplemente curioso.

– Señor Pitágoras, tanto se ha hablado sobre sus desarrollos en relación a la música y a la matemática que aún hoy siguen estando vigentes, ¿por qué fueron y son tan relevantes?

– Estos desarrollos en mis días, fueron buscados con el objetivo de desentrañar algunos misterios profundos de la naturaleza, de encontrar sus raíces. Que los mismos sigan estando presente, puede mostrar que todo lo que existe tiene su causa en la esencia del Cosmos y que tanto la matemática como la música reflejan algo esencial; de lo contrario, no podrían trascender el tiempo y tampoco habrían podido explicarse. La búsqueda hoy de la ciencia de intentar interpretar el universo a partir de números y de sus relaciones, son intentos, por el momento solo racionales, de comprender el origen de la existencia, se puede ver que en mis tiempos, como hoy, la búsqueda es semejante y es natural del ser humano. Todo lo que se mueve produce sonido, y todo lo que tiene vida tiene movimiento. Así que si la matemática es el lenguaje del universo y los números son sus “letras”, la música es la voz de la vida, el canto de la naturaleza. La música mantiene todas las cosas unidas.

– Pareciera ser que, a lo largo sus investigaciones y la enseñanza que dejara a sus estudiantes, la memoria fue una pieza fundamental, ¿por qué la tenían en tan alta estima?

– Luego lo explicaría sintéticamente Sócrates al mencionar que uno nace con la sabiduría en su interior, el problema es que olvidamos. Ejercitar la memoria, es una pieza indispensable en el conocimiento de uno mismo, comenzando por la personalidad y avanzando hasta las memorias profundas de la historia. La Historia, era un arte en mis tiempos, regido por una musa particular. Ejercitar la memoria acerca a uno al conocimiento de las causas del universo y conocer estas leyes, para coordinarnos con ellas era nuestro objetivo.

– A propósito de haber mencionado a la Musa, que me imagino habla de Clío, su relación con ellas fue fundante en la historia que conocemos de su vida, ¿a qué se debió esto?

– Mis padres fueron anoticiados de que yo nacería al hacer una consulta al oráculo de Delfos, el cual estaba dedicado a Apolo, quien siempre acompaña a las nueve musas. Por eso mi nombre fue Pitágoras, “el anunciado por las Pitias“, sacerdotisas de esta institución. Las musas eran aquellas hijas de Zeus, el rey de los dioses y símbolo de poder y Mnemósine, la memoria. Estas nueve damas, eran las que hablaban a la humanidad a través de grandes poetas como Homero, con el objetivo de que los seres humanos recordáramos. El nombre de mi padre, Mnémarco significaba “el principio de la memoria” y mis últimos días en Metaponto, hube de pasarlos en un templo dedicado a las musas

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Cuando me di cuenta, estaba contemplando el atardecer. Todo había sido una especie de sueño, y aunque antes de despertar, una musa, creo que era Terpsícore, se me acercó bailando y me invitó a recordar esta conversación, no fue mucho lo que pude recuperar. Así que a ellas pedí, antes de intentar transcribir esta entrevista, me refrescaran la memoria. Siento que me faltó agradecer a Pitágoras por sus respuestas, espero tener oportunidad de volver a dialogar si así fuera necesario, aunque mañana cuando vuelva a salir el Sol, recordaré a “aquel hombre”, como lo llamaban los pitagóricos y a quien muchos consideraron que fue el mismo Apolo, que se acercó a los humanos para iluminarlos en tiempos de poca claridad.

Franco P. Soffietti

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