El zodíaco de Johfra: Géminis – Arte, astrología y simbología

En esta segunda entrega, continuaremos analizando las láminas del Zodíaco de Johfra Bosschart (1919-1998).  Esta vez, Géminis. (Signos anteriores: Tauro)

Recordemos que en las obras de este artista podemos encontrar ideas del neoplatonismo, pasajes bíblicos, cábala judía, astrología hermética, gnosticismo, magia y mitología. 

El símbolo de los gemelos, como opuestos complementarios, fue representado en la mayoría de las culturas antiguas. 

En Egipto, la idea de la duplicidad de Géminis se formó mediante las figuras de Shu y su hermana gemela Tefnut, los primogénitos de Atum, los dioses que crearon la tierra.  En Mesopotamia, están representados en los dos hermanos que fundaron una ciudad, muy similares a los romanos Rómulo y Remo. Entre los griegos están Kastor y Polydeukes, más conocidos por sus nombres romanos de Castor y Pólux, hijos de Zeus y Leda.  En la antigua India, Géminis fue imaginado como un espíritu masculino y femenino, simbolizado por un león y un unicornio, como guardianes de la puerta de la ciudad sagrada.  Entre los judíos, se representa por las dos columnas delante del templo: Jachin y Boaz.

El signo del zodíaco de Géminis representado por los gemelos divinos Shu (a la izquierda) y Tefnut (a la derecha, con cabeza de leona); desde el techo astronómico de la Sala Hipóstila del Templo de Hathor en Nitentore.
Créditos: https://www.circulodebrujas.com/mitologia/tefnut/.

Toda la lámina de Johfra refleja esta idea de los opuestos complementarios, la dualidad y la unidad que se alcanza al armonizar las polaridades. 

Lámina del signo astrológico de Géminis de Johfra. Créditos: http://www.johfra.nl

Si trazamos una división vertical a la mitad de este cuadro, vamos a notar que a la izquierda Johfra pinta todos símbolos femeninos, predominando el color azul en la serpiente y el dragón; con la columna lunar y el unicornio.  Mientras que a la derecha pinta todos símbolos masculinos, predominando el color rojo en la serpiente y el dragón, con la columna solar y el león. 

El Azul representa lo femenino porque, entre otras cosas, es el color del mar y del cielo, es decir las aguas de la tierra y del espacio, y el agua es lo que da y conserva la Vida, la energía, propio de lo femenino; además que inspira serenidad y profundidad. 

El Rojo representa lo masculino porque, entre otras cosas, refiere al dios Marte y a la sangre como elemento de vitalidad, de acción viril caracterizada por la fuerza, el impulso y el dinamismo. 

La mujer señala hacia abajo y el hombre hacia arriba, lo terrestre y lo celeste.  Y a la vez la máxima hermética: Así es arriba como es abajo. Juntos constituyen, como lo indican los gestos de sus manos, la unión entre el cielo y la tierra, y por ello están colocados sobre una nube.

Debido a que la armonía interior es la meta, Johfra entrelaza los cuellos de los dos dragones y hace que su color derive en dorado. Las llamas que salen de sus picos se funden entre sí como el símbolo de la energía que se origina cuando las fuerzas polares del ser humano se equilibran, se subliman.

Este símbolo se acentúa en el caduceo de Hermes, que ambos sostienen. La vara alada, lleva las dos correspondientes serpientes y en lo alto hay un espejo que representa el pensamiento.  Es el conocimiento que debe guiar por el buen camino para sublimar las emociones, personificadas por las dos serpientes/dragones.  En la parte superior los dragones son coronados por águilas para mostrar esta misma idea.

La figura hombre-mujer, denominada como el ser humano andrógino, es una idea antiquísima que simboliza la completitud, la superación de los opuestos, la perfección.  Johfra plasma esta idea a través de todo el cuadro y le aplica sus colores: el rojo como polo masculino, el azul como polo femenino y el amarillo como el equilibrio, la consciencia ordenadora entre ambos opuestos.

Por reforzar aún más esta idea, eligió la carta del tarot número catorce: la templanza. En ella el ángel, símbolo de la sabiduría, vierte una moderada cantidad del agua de la vida desde la copa de oro (el sol) a la copa de plata (la luna). La luna recibe siempre su luz del sol y la proyecta hacia la tierra.  Esta carta también es conocida como el alquimista, en este sentido, está transvasando, sutilizando y transmutando los elementos.

En contraposición a la templanza, junto a la columna derecha, Johfra dibujó el loco del tarot, la carta sin número, que simboliza la ignorancia. Se trata de alguien que camina ciego hacia el precipicio. 

Debajo vemos a un mono que representa a Thoth, la figura egipcia de Hermes o Mercurio, planeta regente de Géminis.  Hermes es en sí mismo símbolo de dualidad ya que, como mensajero de los dioses, está entre los dos mundos: el divino y el terrestre.  En la constitución septenaria, representa el cuerpo kama-manas, la parte de la mente divina sumergida en el mar de las emociones, la mente de deseos, la mente dual que solo entiende por oposición: bueno y malo, vida y muerte, día y noche; incapaz de entender un absoluto como la Verdad.  Es el símbolo del hombre científico que, con su pensamiento terrestre y limitado, mide el mundo con un compás.

El signo de Géminis aparece dibujado dentro de una figura de dos cuadrados entrelazados: el de color rojo que está sobre una punta, como elemento masculino, y el de color azul como elemento femenino.

Eva Garda

FUENTE: El simbolismo del Zoodíaco de Johfra, Hein Steehouwer, 1975

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