El mito de Eros y Psyché

Cuando nos referimos a la palabra mito es necesario comprender que estos son símbolos en movimiento, que, en general, se encuentran representados a través de los siglos en diferentes culturas y civilizaciones. La filosofía y las culturas están impregnadas de diferentes mitos que buscan transmitir alguna enseñanza particular o alguna idea arquetípica que busca instruir al ser humano.

El Mito de Eros y Psyché proviene del periodo helenístico clásico, aunque su versión más conocida procede de La Metamorfosis, obra del escritor romano Apuleyo, escrita en el siglo II d.C.

Este mito también es encontrado durante la Edad Media y en el Renacimiento, a través de la literatura y de las obras de arte. Existe una escultura de mármol elaborada por Antonio Canova (artista renacentista), que actualmente se encuentra exhibida en el Museo del Louvre en la cual están representados Eros y Psyché.

El comienzo de la historia

Cuentan las tradiciones sobre un rey de Anatolia que tuvo tres hermosas hijas mujeres, aunque la más pequeña tenía una belleza inigualable. Ella se llamaba Psyche. Tan bella era, que no existían palabras humanas que hicieran justicia a su gran virtud. Las personas del pueblo le rendían diferentes ofrendas, elevándola casi a la misma altura de la diosa Afrodita, quien es por excelencia la diosa de la belleza.

En la ciudad, la gente murmuraba sobre la belleza que la caracterizaba y esto llegó a oídos de la misma Afrodita. Enfurecida la diosa, le pide a su hijo Eros que busque a la joven y le lance una flecha para que se enamore del hombre más desgraciado, como castigo por ser falsamente admirada por todos.

Por la naturaleza de su belleza y por miedo al más inminente rechazo, nadie quería comprometerse con Psyché. Mientras sus hermanas se casaban, Psyche seguía soltera.

Con motivo de ello, el padre, preocupado, acude al oráculo para consultar por el destino de su hija menor. El adivino le profetiza que Psyché se casaría, pero no con un mortal de esta tierra, sino con un “monstruo”. Para que el destino se cumpliera, debía llevarla a lo alto de una colina y posarla sobre una roca vestida de boda.

Sus padres, en llanto, obedecen las indicaciones del oráculo y la depositan en el acantilado. En ese momento aparece el dios Eros, que la buscaba por encomienda de su madre. Pero, en el momento que la ve, se enamora perdidamente de su belleza, Entonces, en lugar de lanzarle una flecha dorada, se la lleva junto a él y le pide a Céfiro, dios del viento, que con su aliento la eleve desde el acantilado hasta su palacio en el cielo.

El encuentro de Eros y Psyché

La joven estaba muy asustada por lo acontecido, pero, cuando empieza a caminar por el palacio, se da cuenta que es tan hermoso, que solo podría ser obra de la mano divina. En ese momento una voz resuena en las paredes y le dice que se recueste cómodamente en la habitación para que pueda descansar. Ella obedece y en la oscuridad de la noche llega el mismo Eros quien se acuesta junto a ella, consumando finalmente el matrimonio y formalizando la pareja.

«La abducción de Psyché» de William Bouguereau (1895). Dominio público.

Eros le hace prometer a Psyché que nunca tendrá intenciones de descubrir quién era él. Si aceptaba esta condición se podía quedar en el palacio para siempre, sino debería irse. Ella accede sin temor por la dulce y amable voz de su marido.

Con el pasar del tiempo, la joven comienza a sentir la soledad en su enorme palacio y recuerda sin cesar a su familia. Como los extrañaba demasiado, le pidió a su marido que mandara a Céfiro a trasladar a sus hermanas hasta el palacio con su soplo. El dios duda al comienzo, pero accede finalmente a la petición de su esposa. Cefiro trae a sus hermanas hasta su casa y Psyché, feliz de verlas, comienza a contarle todo lo sucedido.

Viendo los lujos que rodeaban a su hermana en el palacio, casi comparable a la condición de una reina, siendo que el destino para ella  era aparentemente otro, les despierta una gran envidia a las hermanas. Así es que motivadas por la cizaña, comienzan a preguntarle sobre la identidad de su misterioso marido. Pero como Psyché nunca lo había visto a la luz del día, no podía responder con certeza.

Las hermanas cegadas por la envidia continuaron indagando y esto le generó gran incertidumbre a Psyché. Pues sus hermanas le advirtieron que este no podría ser otro que el monstruo profetizado por el oráculo y corría el riesgo de ser finalmente devorada. A pesar de esto Psyche se mantiene fiel a su promesa con una postura firme. El viento se lleva a sus hermanas al final del día y ella se vuelve a quedar sola en su palacio como de costumbre.

En otra ocasión vuelven las hermanas al palacio pero esta vez con la intención de convencerla sobre el asunto. Llenas de envidia, siembran más y más dudas con respecto a la identidad de Eros. Psyché, por el amor fraternal que les tenía y sin pensar que lo hacían de mala fe, las escucha. La incertidumbre comienza a transformarse en un sentimiento denso y pesado en el corazón de la bella joven.

Cupido y Psyché (1767) de Lousi Lagrenée. Dominio público.

Psyché rompe su promesa

Las hermanas, felices con su siembra, le aconsejan que cuando su marido volviese a la noche, prendiera una vela para poder mirarlo de cerca y determinar quién realmente es.

La misma noche, Psyché recostada a su lado, cuando oye que Eros estaba profundamente dormido y rompiendo la promesa que le había hecho, prende una vela y lo ilumina. No podía creer lo que veían sus ojos, ya que era el mismo dios Eros con quien estaba casada y no un monstruo, como le habían convencido sus hermanas. Entonces se acerca un poco más para besarlo y abrazarlo, pero al momento de agacharse, le cae una gota de cera sobre el hombro derecho de Eros. Este se despierta de repente y viéndola se da cuenta que la joven acababa de romper su promesa. Por lo que abre sus alas y se va volando hacia el cielo para no regresar. Psyché sin poder creer lo que había hecho, tiene un gran arrepentimiento pero ya era muy tarde.

El camino hacia la redención

Eros y Psyché (1798) de François Gerard. Dominio público.

Psyché comienza a vagar por todos los palacios del cielo en busca de su marido, con la intención de recuperarlo y rogar su perdón. De esta manera se encuentra con diferentes dioses en su camino, hasta que en un determinado momento, cansada de vagar, piensa en suicidarse. Los mismos dioses le aconsejan que no lo haga y que continúe buscando al dios del Amor.

Es así que continúa caminando, hasta que se encuentra con la diosa Ceres; esta le comenta que no podía ayudarla, pero que Afrodita es la única con la que contaría para encontrar y buscar el perdón de su hijo.

Entonces se presenta ante Afrodita y le pide auxilio. Pero a la diosa no le agradaba la joven por la absurda comparación que los mortales habían mantenido entre ambas, puesto que Psyché era una simple mortal y no una diosa de su categoría.  Para tener la aprobación y la bendición de la misma y así volver al lado de su hijo, le encarga diferentes trabajos para probar su devoción a él y corroborar si aprueba la unión entre los dos.

Los trabajos de Psyché

La primera tarea de la diosa consistía en separar, en una habitación llena de semillas diferentes, cada una por categoría durante el lapso de la noche al día. Llegada la noche, Psyché comienza a separar cada una de las semillas a mano. En un momento aparece una hormiga que, por compasión hacia la muchacha, llama a otras hormigas para ayudarla a completar la tarea y en conjunto la terminan.

Cuando Afrodita se presenta en la habitación muy confiada de que la joven no habría podido cumplir un encargo tan difícil, se sorprende al ver las pilas de semillas separadas correctamente y enfurece.

Al día siguiente le da otra prueba diferente. Le pide sacar un poco de la lana de unas ovejas que pastaban en un valle y traérsela. De apariencia sencilla, el trabajo se dificulta cuando Psyché se acerca al animal, ya que se da cuenta de que las ovejas eran bastante agresivas, fallando en su intento. La joven comienza a lamentarse y escucha una voz que le aconseja que, para poder obtener la lana tan deseada, debería esperar que las ovejas se fueran a dormir por la noche y así ella podría sacarla sin problema alguno. Psyché se calma, espera y toma la lana en el momento adecuado, presentándosela a la diosa, envuelta en un paño. 

Ofuscada por la determinación de Psyché, le da una nueva prueba de dificultad significativamente mayor. La muchacha ahora tendría que subir a lo alto de una gran montaña a llenar una vasija con un agua cristalina que manaba de la cima.

Ella movilizada por el amor hacia su marido se dirige hacia la montaña  y comienza a escalar con mucho dolor, pues era una camino muy peligroso. Un águila la divisa durante su vuelo y la toma en sus garras para ayudarla a trepar y poder así llenar la vasija de agua.

Los trabajos de Psyché (1873) de John Roddan Spencer Stanhope. Créditos: https://habilis-habili.blogspot.com/2017/01/cupid-and-psyche.html

La prueba final

Al regresar con Afrodita, envuelta la diosa en una furia abrasadora, decide darle un última prueba pero esta sería la más ardua y difícil de todas de todas.

Esta consistía en descender al inframundo para realizar un mandado. Psyché debía buscar una pequeña caja secreta la cual Perséfone, reina del inframundo, tenía guardada con mucho recelo y cuya destinataria era la diosa de la Belleza. Dentro de la caja, supuestamente se conservaba pura hermosura. Psyché tenía prohibido abrir esta caja, ya que de hacerlo, moriría.

Psyche reflexiona que para acceder al inframundo mismo es necesario que ella muera, por lo que se acerca a un acantilado con el fin de suicidarse, escucha una voz que le advierte que luego de morir ya no podría volver a la tierra pues su alma pertenecería al dios Hades y estaría condenada a vagar por el inframundo por el resto de sus días.

La joven elabora un plan alternativo, en el cual iría hasta las mismas puertas del inframundo para recuperar la caja. Primeramente se topa con el can Cerbero, guardián del inframundo, pero para distraerlo esta le arroja un pastel y se escabulle entre sus patas. Luego se encuentra con Caronte, barquero del río de las almas y entregándole unas monedas de oro, logra cruzar hacia el otro lado.

Tras una larga jornada dentro del reino subterráneo, Psyché se encuentra con Perséfone. La joven le cuenta su trágica historia y la reina, conmovida, le devuelve la caja secreta.

De regreso a la superficie y a pocos metros de la salida del inframundo, le asalta la curiosidad de conocer el contenido de tan valioso tesoro. Suponiendo que, si su contenido era la divina Hermosura, podría utilizar una pizca para reconquistar a Eros.

Finalmente abre la cajita, pero en su interior no había nada, ni rastros de belleza. Tan solo había un sopor infernal, el auténtico sueño del Estigio (el sueño de los muertos cuando llegan al Hades), que invadió a Psyché…desplomándose en plena marcha.

Yacía inerte en el suelo; estaba tan dormida como un cadáver.

Pero Eros viendo la situación desde el cielo y cuya herida había cicatrizado por completo, acude junto a Psyché a toda velocidad. Recoge con cuidado el Sueño Estigio y lo encierra nuevamente en la cajita y con un pinchazo de su flecha dorada la despierta.

Acto seguido, Eros vuela hasta el Olimpo y le ruega al dios Zeus que permita que Psyché pueda vivir y formar parte del Olimpo. Zeus convoca una asamblea y junto al resto de los dioses olímpicos acuerdan que Psyché podría habitar en el cielo dándole ambrosia de beber para concederle la inmortalidad.

En el Olimpo se festeja la gran boda de la pareja y, llegado su tiempo, conciben a su primera hija, hoy conocida como Voluptuosidad.

«El matrimonio de Psyché y Cupido» (1744). François Boucher, Francia. Actualmente la pintura se encuentra en el Museo del Louvre. Dominio público.

Comentarios finales

La idea central de este mito está basada en las dos facetas del alma en sí (Psyché en griego significa Alma, mientras que Eros representa el Amor). La primera faceta de  Psyché muestra a una doncella enamorada de Eros, de manera circunstancial, mientras que en una segunda etapa, se muestra al Alma de una manera más profunda, ya que tiene que pasar por varias pruebas para llegar a la formalización de su compromiso con el dios Eros.

Bodas de Psyché y Cupido de Perino del Vaga (1501-1547). Dominio público.

El mito no sólo refleja la unión de una persona con otra, sino la unión interior del alma. El mito, desde una perspectiva, muestra la conquista de uno mismo. Los aprendizajes realizados durante el camino, que posibilitan nuestra evolución como seres humanos, siempre motivados por el Amor (Eros) para alcanzar nuestros ideales.

Equipo de RevistAcrópolis

Artículo basado en la Micro-charla homónima, dictada por María de Jesús Cuadro el 29 de julio de 2020 en Córdoba, Argentina.

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